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sábado, 19 de enero de 2013

ALEMANIA SE PREPARA: BUNDESBANK REPATRIARÁ SUS RESERVAS DE ORO

Oroplata.com

Guillermo Barba/ Oroplata.com

Es oficial: Alemania repatriará sus reservas de oro. Al menos en parte. Esto constituye uno de los sucesos más importantes de los últimos años, no solo en el ámbito de los metales preciosos, sino en todo el mundo financiero.

En un hecho inusual por parte del Bundesbank (“Buba”, banco central alemán), este miércoles anunció su nuevo plan de almacenamiento, con el que para 2020 pretende tener al menos la mitad de sus reservas de oro en bóvedas propias, en territorio germano. La otra mitad, permanecerá en Nueva York y Londres. En la siguiente tabla se detalla la localización actual y futura:

Ubicación del oro
Al 31 de diciembre de 2012
Al 31 de diciembre de 2020
Fráncfort
31%
50%
Nueva York
45%
37%
Londres
13%
13%
París
11%
0%
Fuente: Bundesbank

Esto significa que el Buba, retirará 300 toneladas del metal ubicado en Nueva York, y la totalidad de las que tiene en París hasta hoy, 374 toneladas.

Cabe destacar que las tenencias alemanas de oro, 3,391.3 toneladas, son las segundas más grandes del mundo, solo después de las que supuestamente tiene Estados Unidos con 8,133.5 toneladas.

El Bundesbank explica que toma esta medida, con la intención de enfocarse “en las dos funciones primarias de las reservas de oro: construir confianza domésticamente, y la habilidad de cambiar oro por divisas extranjeras en los centros de comercio áureo en el exterior, en un período corto de tiempo”.

Sin embargo, lo que más llama la atención y a la sospecha, es el repentino cambio de discurso que ha tenido ese instituto central, y que sólo puede traducirse de esta manera: en cuestión de semanas, el Bundesbank pasó de una confianza absoluta y ciega en sus pares, a un pánico que se ve obligado a contener y disimular, pero que para el público no puede pasar desapercibido.

Recordemos lo que en octubre pasado, el propio banco central dio a conocer en una entrevista publicada en su portal de internet bajo el título Reservas de Oro Guardadas Seguramente: “por favor, por años nuestro oro ha sido guardado por los altamente estimados bancos centrales de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia sin queja alguna, en lo absoluto (…) Parte del debate en Alemania se ha desviado hacia el absurdo.”

Asimismo, Andreas Dombret, miembro del Comité Ejecutivo del Bundesbank declaraba apenas el 1 de noviembre ante el presidente de la Reserva Federal (Fed) de N.Y.: “déjenme comentar sobre esta extraña discusión pública que tenemos en Alemania respecto a la seguridad de nuestro oro depositado fuera del país, una discusión traída por miedos irracionales (…) Les puedo asegurar que tenemos confianza en que nuestro oro está en manos seguras con ustedes”.

Entonces, ¿qué pasó? Esa parte, por supuesto, jamás se hará oficial. La confianza, a pesar de que se intente atenuar la “ofensa” con una repatriación paulatina, ya no es la de antes.

Analistas de todas partes tratan de descubrir la gran respuesta, pero lo cierto es que una decisión de tal envergadura, casi de la noche a la mañana, tuvo que haber sido tomada por varios motivos muy serios, tanto internos como externos.

Entre las causas tendrá que ver que el año pasado, Philipp Missfelder, parlamentario y miembro de la Unión Demócrata Cristiana, visitó Nueva York con la intención de inspeccionar él mismo las tenencias de oro, y el personal de la Fed no quiso, o no pudo, decirle con certeza cuáles lingotes eran los de Alemania.

También, que la Oficina de Auditoría Federal revelara en 2012, que el banco central no supervisaba de forma adecuada sus reservas áureas, y sugirió la verificación y pureza del metal en el extranjero, del que incluso, se duda de su existencia.

Más allá de especulaciones, la realidad es que Alemania no debería tardar tanto en repatriar su oro. Si ya ha dado la “bofetada” a la Fed, debería hacerlo de una vez y en cuestión de meses, no años.

No existe una razón válida para hacer la repatriación de manera tan lenta, menos aún cuando la propia Alemania reconoce, con este hecho, que la situación económico-financiera global es de tal gravedad, que el riesgo de tener su metal fuera de sus fronteras, lo expone en demasía a un riesgo de incumplimiento y confiscación, en medio de una crisis que dista mucho de terminar.

El “beneficio” de tenerlo fuera, no compensa para nada el riesgo de no tenerlo en propia mano.

Oroplata.com
Ahora, es probable que la decisión alemana de hacer una repatriación en siete años, tenga que ver con el conocimiento de que la Fed y la Banque de France no tengan en existencia la totalidad de su oro por haberlo “prestado”, pues gracias a legales trucos contables (swaps), los bancos centrales podrían haber proveído ese metal físico al mercado, de paso deprimiendo su precio, sin tener que reportarlo en sus balances.

Por ello sería muy importante que el Bundesbank dejara en claro de una vez, si tiene o no las listas de sus barras con número de serie, y las hiciera públicas. Esto permitiría indagar cuántos “propietarios” poseen en el papel, la misma barra. Desde luego, por el escándalo que se desataría, es casi imposible que esto suceda.

De ahí podría explicarse la reticencia del banco central a hacer un requerimiento expedito de entrega de lingotes, pues implicaría para los acreedores el tener que conseguirlos en el mercado con el riesgo de disparar su cotización, algo que seguro el Bundesbank no pretende agregar a la polémica. De “ofensa” menor, se estaría frente a un rompimiento total. En cambio, les ha concedido un tiempo que no debería.

Por eso, este elemento debe verse como extremadamente “bullish” (alcista) para el rey de los metales en el largo plazo. No se trata de un simple “cambio de bóvedas” como algunos piensan, ese oro tarde o temprano se tendrá que conseguir en físico, al precio que sea. 

De lo contrario, tendrían que mermar las existencias disponibles en las arcas de los acreedores, algo que se antoja muy difícil que permitan, dada su ya relativa escasez. Esta, acrecentada por la posibilidad real de que se encuentren “rehipotecadas” no una, sino decenas de veces.

Como quiera, Alemania en pleno ejercicio de su soberanía, ha optado por anteponer su interés nacional al de extranjeros. Que nadie pase por alto el mensaje subliminal que conlleva, y por el que todos, países y personas, deberíamos estar preocupados por tener a buen resguardo, y a la mano, nuestros metales preciosos. 

La situación de la economía, es más grave que nunca, y como en un barco que se hunde, hay que tener listos los “botes salvavidas”.

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