AVISO IMPORTANTE

¡BIENVENIDOS AL NUEVO PORTAL GUILLERMOBARBA.COM!

Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...

viernes, 30 de diciembre de 2011

2012: EL FIN DEL MUNDO FINANCIERO TAL Y COMO LO CONOCEMOS

México, D. F., 30 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) – El 2012 será un año emblemático. Las razones son variadas y van desde las más esotéricas y fantásticas. Desde los que recurrentemente hablan del “fin del mundo”, hasta las razones económico-políticas. Enfrentamos la posibilidad de profundos cambios en los liderazgos de gobiernos de países como Estados Unidos, Francia, China o México, por ejemplo, en medio de una crisis que va creciendo como una bola de nieve.

El año entrante mantendrá la atención sobre Europa y sus problemas de deuda soberana en Grecia, Portugal e Italia, pero también sobre España y Francia. La endeble situación económica de la eurozona, se verá empeorada por las necesarias y dolorosas medidas de ajuste fiscal (recorte masivo  de gastos) que enfrentarán sus miembros.

Pese a ser un paso en el sentido correcto, fallarán en sentar las bases para una salida definitiva de la crisis mientras se quiera hacer pagar a los contribuyentes (vía rescates financieros) por los errores y perdidas que deberían asumir los grandes tenedores de bonos.

Tarde o temprano, el mercado tendrá que forzar un ajuste mayúsculo en esa dirección y las consecuencias serán mayores.

No hay peor falacia que la de pensar que se puede tener una larga borrachera de deuda y crédito excesivos como la vivida, sin pagar las consecuencias. Dicho de otro modo, la confirmación de una recesión europea en 2012, sellará el inicio de una profunda y larga depresión.

Las otras dos grandes potencias, China y Estados Unidos, vivirán caminos divergentes. Mientras los asiáticos lucharán por no frenar demasiado su economía, los americanos de forma paradójica verán pasar los meses en aparente mejor posición, pese a que sus fundamentales son aún peores que los de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España). Su monopolio de creación de dólares ha sido hasta ahora su principal fortaleza, pero al mismo tiempo no oculta su adicción a la deuda y a los déficits públicos. La reiterada elevación de su tope de endeudamiento, es el mejor indicador.

Así pues, en 2012 es de prever un escenario complicado para los mercados bursátiles sobre todo los mercados emergentes, y para las materias primas, que contrastaría con la revaluación de la divisa estadounidense y sus treasuries como “refugio”.

Aquí es inevitable comparar al billete verde, dinero fíat a final de cuentas, con un antiguo antecesor francés de la época revolucionaria: los Assignats. En un extraordinario análisis, Andrew Dickson White (“La inflación del dinero fíat en Francia” publicado por primera vez en 1896 y disponible aquí http://bit.ly/ojPJDU ) narra cómo la “caída en el valor del papel moneda estuvo oculto hasta cierto punto, debido a las fluctuaciones, ya que durante diver­sos periodos el valor del dinero se elevó”, sin embargo “a pesar de estas fluctuaciones, la tendencia a la baja pronto se aceleró más que nunca”, para terminar llegando a su valor real: cero.

Así las cosas, el 2012 podría ser la última gran oportunidad de subirse al “toro” (mercado alcista) de las materias primas, entre las que destacan por supuesto el oro y la plata.

La evidencia muestra que en una lógica que crea las auténticas burbujas, los inversores corren por los activos cuando suben de precio y no cuando bajan. No obstante, el razonamiento correcto, el del ‘inversor a la contra’, es el que rinde los mejores resultados. Por eso, sobre todo para el que no tiene, las caídas en los precios del oro y plata físicos son una oportunidad que brilla como pocas, para poder protegerse muy a tiempo de lo que será un día, el fin del mundo financiero como lo conocemos.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas


Twitter: @memobarba
guillermobarba@outlook.com

viernes, 23 de diciembre de 2011

LA FIEBRE DEL ORO DEL SIGLO XXI

México, D. F., 23 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) –  En este espacio hemos explicado cómo y por qué el oro y la plata “se esconden” (http://bit.ly/sJumfv ) de la circulación por la llamada Ley de Gresham. Es por eso que en la actualidad los principales bancos centrales del mundo están inmersos en rondas periódicas de “flexibilización cuantitativa”, (que no es otra cosa que la creación e inyección de dinero a la economía, a través de la compra de bonos al público), ambos metales son guardados celosamente por personas y países en los lugares más seguros que pueden encontrar.

La elección es sencilla: o se prefiere el dinero de papel que mientras pasa por nuestras manos va perdiendo poder de compra por el aumento de precios (causado por la reproducción desenfrenada de billetes), o bien el metal precioso que por ser un activo útil, finito y tangible, su valor jamás caerá hasta cero. Se entenderá bien entonces por qué mientras que el primero es una “patata caliente” que fomenta el consumismo, el segundo alienta el ahorro. En otras palabras, se gasta el que vale menos para la gente.

Por eso, es crucial que comprendamos que si bien el precio es importante, lo es más el valor. En este sentido, hemos explicado también (http://bit.ly/txWHoq ), que en base a diversos métodos, el valor justo del oro está muy por encima del máximo histórico nominal, que cruzó este año la barrera de los 1.900 dólares la onza.

Esto no se debe perder de vista, en un escenario que en el corto y mediano plazo parece algo sombrío para los metales preciosos y en general para las materias primas. Los fundamentales del mercado alcista en que se encuentran estos activos son sumamente fuertes.

En un mundo financiero como el de hoy, infestado de derivados, apalancamiento y poderosos intereses que pueden manipular mercados y medios de comunicación, se llega a veces al extremo de tener precios ridículamente bajos en el papel, mientras que resulta imposible conseguir oro y plata físicos. De nuevo, se ocultan para decirnos en secreto: “valgo mucho más”.

Este fenómeno ya se vivió en 2008 y parte de 2009. En ese entonces, la baja en el precio del oro llegó a ser del 30% desde máximos, pero los lingotes y monedas de inversión nunca cayeron tanto. Si se querían conseguir, en el mejor de los casos tenía que pagarse una “prima” (diferencial) de hasta el 40% sobre el precio del oro-papel. Así pues, la verdadera directriz del mercado no la marcan los manipuladores de los contratos de futuros, sino la gente en la calle, la voz del pueblo; lo demás, es una fantasía que habrá de terminar como si fuese por “justicia divina”.

Por ello, el inversor en metales preciosos nunca debe olvidar la que quizás sea la regla suprema: “el dueño, es aquel que puede tocarlos con sus propias manos”. Cualquier promesa de entrega, certificado de resguardo, etc. no es más que una oferta con riesgo de incumplimiento, ni oro ni plata auténticos.

De ahí que el final de esa trágica historia podamos conocerlo de antemano: El punto de inflexión será cuando el desacoplamiento definitivo  del mercado ficticio y real, dé inicio definitivamente a lo que en los libros de historia reflejaran como el día en que comenzó la “Fiebre del oro del siglo XXI”.


© Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 16 de diciembre de 2011

EL "TORO" DE ORO, NO HA MUERTO

México, D. F., 16 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) – Esta semana se han vuelto a escuchar con fuerza los coros de los detractores del oro, que han vuelto con la vieja cantinela ‘the gold bull market is over & the death of the gold bull market’ (el mercado alcista del oro ha terminado, la  muerte del mercado alcista del oro).

Estas palabras las utilizó esta semana Dennis Gartman (editor de The Gartman Letter), quien hace unos meses también hablaba de una burbuja en ese mercado. En ambos casos, ha estado equivocado.
Si bien es cierto que desde el 6 de agosto, mientras se acumulaban sucesivos nuevos máximos históricos en el precio del oro, incluso en esta columna (http://bit.ly/nKbUZ1 ) advertimos de una “posible y deseable” corrección  a la baja, nunca estuvimos remotamente cercanos a una burbuja.

¿Cómo podríamos estarlo, si ajustado a la inflación oficial, los máximos reales del oro se encuentran por encima de los 2,300 dólares la onza?

Cuando el precio del oro rebasó en septiembre la marca nominal de 1,900 dólares, dio inicio la esperada fase correctora que ya cumple tres meses.

Las pronunciadas caídas de esta semana en los metales preciosos, de ninguna manera simbolizan que su mercado alcista esté herido de muerte. Al contrario, el tiempo confirmará más adelante lo que dice el refrán: “lo que no mata, te hace más fuerte”.

Eso sí, debe tenerse claro que este periodo bajista podría no haber encontrado aún suelo y podría prolongarse durante varios meses más, como ha sucedido en el pasado.

En 2008 por ejemplo, el oro cayó alrededor de un 30 por ciento después de superar por primera vez los 1,000 dólares en marzo, cifra que no volvió a alcanzar hasta septiembre de 2009, un año y medio después.
Cómo olvidar, que muchos de los que hoy se burlan del rey de los metales, son los mismos que lo hicieron anteriormente, y que quienes los escucharon sin duda se perdieron,  lo que en la distancia se ve como una oportunidad extraordinaria. La película, se repite.

Para aquellos que conocen o intuyen la realidad, estos precios son una auténtica ganga. No podría ser de otro modo, cuando el mercado está inundado de “oro” y “plata” papel, cuyas ventas masivas hacen caer su precio, en beneficio de quien los adquiere físicamente. Gartman al pasar por alto este hecho llega a una conclusión equivocada, y a la incomprensión de estas bajas, frente a enormes compras como las de China.
Solo en octubre el país asiático importó desde Hong Kong un nuevo récord mensual de 86.3 toneladas, que el propio Gartman admite: “deberían haber elevado los precios del oro”.

Y es que la actual corrección, como la de 2008, anticipa los datos que en unos meses se  confirmarán, que ‘Europa está en recesión’. La falta de soluciones de fondo a la crisis del Euro, sumadas a datos económicos mejores a lo esperado (aunque no necesariamente buenos) en Estados Unidos, nos ayudan a entender la relativa fortaleza que ha mostrado el “dólar-refugio” en comparación con los mercados bursátiles y las materias primas.

No obstante, para la mayoría, que no vive de operar el mercado como lo hacen los “traders”, los fundamentales a largo plazo para invertir en oro y plata físicamente no se han debilitado en absoluto.
Estos siguen fuertes, ante la evidencia histórica que demuestra que pese a las fluctuaciones, el oro prevalece y rinde buenos resultados en escenarios de contracción del crédito y de impresión monetaria como los de Europa y Estados Unidos.

Si hay dos cosas que nutren al mercado alcista del oro, es precisamente ese dinero creado de la nada por los bancos centrales y los déficits públicos, herramientas equivocadas que volverán a ser utilizadas cuando se haga oficial la recesión.

Así las cosas, habrá que seguir teniendo a buen recaudo nuestros metales preciosos, pues siempre valdrán más que las meras promesas de austeridad gubernamental, y nos “vacunan” contra la enfermedad de una crisis que empeora cada día, y de la que Cristine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, sentencia “ningún país será inmune”.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 2 de diciembre de 2011

EL ORO Y LA PLATA, AL RESCATE DEL CIUDADANO

(Guillermo Barba) – En las últimas semanas se acumularon las malas noticias económicas en Europa, que se reflejaron en caídas de los índices bursátiles, hasta el reciente anuncio de una acción coordinada y conjunta entre la Reserva Federal, el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de Inglaterra, Japón, Canadá y Suiza. Estos, actuarán para proveer de liquidez en dólares al mercado a través de una vieja y socorrida herramienta: las líneas crediticias de intercambio de divisas (swap).

En un mundo de cabeza, esta noticia fue tomada momentáneamente como buena, pese a que no resuelve de fondo ni uno solo de los problemas estructurales de la zona Euro, como los déficits y endeudamientos excesivos de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Cabe recordar que ni la reciente crisis política en Grecia, ni la escalada de tipos de interés de los bonos italianos o la fallida colocación de deuda alemana de hace unos días, fueron motivo suficiente para una operación de esta envergadura.

Lo que sí parece haberlo sido, fue la reciente degradación por parte de la calificadora Standard and Poor’s, de los principales bancos de Estados Unidos, la misma que encarecerá su financiamiento. Así pues, la Reserva Federal habría actuado más  pensando en los intereses de sus bancos que en los de Europa. Las casualidades, no existen.

Más allá de eso, lo cierto es que como ha quedado demostrado por el análisis técnico, existe una correlación entre la inyección de liquidez (creación de dinero) y el alza de precios de los activos. Así pues, el oro subió a máximos de dos semanas con el anuncio de los bancos centrales.

Asimismo, todas estas evidencias dejan claro que cada día que pasa, la oposición a las flexibilizaciones cuantitativas (impresión monetaria) y expansiones artificiales de crédito será menor, pero también que, como lo dice el reconocido editor de ‘The Gloom, Boom and Doom Report’, el economista Marc Faber, “ya no tenemos mercados libres, tenemos mercados manipulados por gobiernos a través de las políticas monetarias y fiscales”.

La historia nos da amplias lecciones de cómo esas manipulaciones tienen desenlaces económicos fatales. Los clamores de “¡falta dinero!”, que provocan estas enérgicas reacciones de los bancos centrales, solo atienden a los síntomas y no a las causas de la crisis: crédito, deuda y consumo excesivos. A juzgar por las palabras del presidente francés Nicolás Sarkozy, Europa da un paso en el sentido correcto solo para dar tres pasos hacia atrás: “lo que se ha hecho por Grecia (respecto a la condonación parcial de su deuda) no se repetirá”.

Queda claro que la amarga medicina que implica el recorte de gastos y el desendeudamiento (que pasa forzosamente por grandes pérdidas para los tenedores de bonos soberanos), no es algo que estén dispuestos a tolerar más.

Por eso junto con la canciller alemana Ángela Merkel, parecen conformarse con cambios políticos en el Tratado de la Unión Europea que, no obstante, volverán a fracasar tarde o temprano pues ¿Cómo de dispuestos estarán los PIIGS a subordinarse a la autoridad de Alemania y Francia, y de ser así por cuánto tiempo? Solo el futuro traerá las respuestas.

Mientras tanto, el ciudadano común, en vez de permanecer impotente frente a las locuras de sus gobernantes, tiene en sus manos la posibilidad de proteger su legítimo interés y poder adquisitivo, con la seguridad que proporciona el dinero real de oro y plata en mano. Sin importar donde nos encontremos, el desenlace de esta crisis sistémica se hará sentir en cada rincón del planeta, por lo que más vale confiar en ese dinero honesto que, sobra decirlo, existirá por siempre, incluso cuando ya todos nos hayamos ido.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL DESASTRE ECONÓMICO QUE SE AVECINA

México D.F., 25 Noviembre 2011 (Guillermo Barba/OroyFinanzas) – El primer contagio real de la crisis de deuda soberana en Europa se ha producido, y la víctima fue Alemania, que esta semana falló en la colocación de casi el 40 por ciento del total de su subasta de bonos a 10 años.

Ese porcentaje, el más alto para ese vencimiento desde 1995, refleja que el mercado ha empezado a ejercer presión sobre el gobierno para que emprenda acciones amplias y concretas que “respalden” al euro.


Este contratiempo alemán pone en perspectiva la gravedad de la situación en la eurozona, pues si su mayor y más solvente economía no es capaz de obtener los recursos que demanda, menos aún lo podrán hacer los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) por su precaria situación de deuda y déficits excesivos.

Las alzas en los rendimientos de los bonos son el síntoma claro: para conseguir el dinero, tendrán que prometer mayores ganancias o cada día menos inversores estarán dispuestos a prestarles.

Para los deudores es un círculo vicioso que ya atrapó a los griegos, y tiene al borde del abismo a Italia con 1.9 billones de euros de endeudamiento (120 % del PIB), cuyas alarmas suenan ahora que sus bonos rebasan la marca del 7%, que complica el refinanciamiento de 300 mil millones de euros que tendrá que enfrentar antes de que concluya 2012.

Italia es pues el último dique por romperse antes de que la crisis adquiera proporciones insospechadas. Francia lo sabe de sobra, por lo que tiembla al pensar en los más de 416 mil millones de euros entre deuda pública y privada, que sus bancos le han prestado.

Una preocupación lo suficientemente grande como para que el gobierno de Sarkozy, diera algunos visos de inclinarse a recurrir al Banco Central Europeo (BCE) como prestamista de última instancia, con el propósito absurdo de “restaurar la confianza” imprimiendo dinero. La negativa alemana, no obstante, ha sido contundente.

La otra opción que se ha contemplado, la de la creación de los eurobonos que tanto ansían políticos y financieros de todo el mundo, es prácticamente imposible.

Poco se habla en los medios de lo señalado por el presidente de la Corte Constitucional Federal de Alemania, Andreas Vosskuhle (http://tgr.ph/rzNn2D ) en el sentido de que los políticos germanos no pueden ceder más poderes centrales a la Unión Europea, para lo que requerirían antes de una “nueva constitución” y un referéndum. Esta idea además implicaría tener que librar la oposición popular, la del Bundestag y una retractación de Merkel; impensables.

Dado que ambas puertas parecen cerradas, podemos prever que la ingenua dupla franco-alemana pretenderá remediar un problema económico con meros cambios políticos al Tratado de la Unión Europea.
Los sacrificados serían los PIIGS, a los que intentarán presionar con feroces condicionamientos análogos a los impuestos a Grecia: o se comprometen por escrito incluso a recibir sanciones, o no habrá “rescate”.

La candidez reside en el hecho de creer que esta vez será diferente, y que todos cumplirán ¿Habrán olvidado Merkel y Sarkozy que nada de esto estaría ocurriendo, si los compromisos del Tratado original se hubieran cumplido desde el principio? Las promesas, se las llevará el viento, y la Unión Monetaria no sobrevivirá íntegra; un desastre.

En este mar turbulento, los viejos paradigmas se toman un respiro, como el del dólar- refugio. Con el tema de Europa y una inminente recesión global, la volatilidad en los mercados bursátiles y de materias primas provoca que la divisa estadounidense se revalúe.

Lo contradictorio del caso es que el famoso Súper Comité bipartidista encargado de negociar un recorte de 1.2 billones de dólares del déficit estadounidense, ha anunciado su rotundo fracaso. Eso significa que por lo menos hasta 2013, no habrá acuerdo sobre cómo empezar a recomponer las maltrechas finanzas de EEUU, lo que reafirma que es solo cuestión de tiempo para que le llegue su turno en la tragedia de las deudas soberanas.

En este caótico ambiente, es posible que los precios de los metales preciosos también sufran, pero en todo caso serán sanas correcciones en un mercado alcista que dista de haber llegado a su fin. Es por eso que el oro y la plata físicos, en las manos de sus depositarios, seguirán siendo en definitiva la armadura y espada perfectas contra las promesas incumplidas de Europa, y la incesante creación masiva de dinero de Estados Unidos; que de eso, no quepa la menor duda.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 18 de noviembre de 2011

LA PLATA, UNA LUZ QUE RESPLANDECE EN LAS TINIEBLAS

México D.F., 18 Noviembre 2011 (Guillermo Barba/OroyFinanzas) – Siempre será mala idea recibir consejos en materia financiera de alguien que esté en peor situación que uno mismo.

Por ello, debido a la complicada situación económica que atraviesan la mayoría de los gobiernos de Occidente, solo puede haber malos presagios para quien se deje guiar por sus medidas, como las de querer recuperar la economía promoviendo el consumo en lugar del ahorro.

En México, por ejemplo, el banco central se ha opuesto a la monetización de la onza de plata Libertad que protegería el poder adquisitivo popular, pero desde el gobierno se organizan y promueven campañas de consumo al igual que sucede en muchos otros países.

Podemos situar con claridad el punto de partida de las ‘crisis recurrentes’ en el año 1971, cuando se desligó definitivamente al dólar del oro.

Los “pecados originales” que condujeron a esa tragedia, fueron el consumo, la deuda y el crédito excesivo; su fruto: el dinero fíat (sin respaldo).

Hoy ese “dinero” se ha convertido en una especie de “dios” cuya religión es el dispendio. Por lo tanto, sus predicadores no conducen a los fieles al paraíso de la prosperidad, sino a la más absoluta de las ruinas.
Pese a ello, en Estados Unidos siguen “cavando” y esta semana acaban de pasar por primera vez los 15 billones de dólares de endeudamiento, un aumento de 41% solo durante la administración Obama.

Por su parte, en la zona euro siguen perdiendo el tiempo en discusiones sobre cómo rescatar a los PIIGS. Solo falta que ante la fuerza de las circunstancias, funcionarios públicos y financieros comiencen a exigir impresiones frescas de dinero.

Incluso en estos momentos corre el rumor de que el Banco Central Europeo (BCE), le prestaría al Fondo Monetario Internacional para que éste a su vez pueda “rescatar” a Italia y eventualmente a España. Las artimañas político/monetarias, no conocen límites.

De confirmarse cualquier movimiento en esa dirección, será una forma de burlar la prohibición legal al BCE de financiar el gasto gubernamental de sus estados miembros.

Esta restricción nació debido al reconocimiento de las desastrosas consecuencias que eso traería. No obstante, una vez pasado ese punto, el frenesí desatado por la creación masiva de dinero de papel será imparable, al igual que el anhelo de los ciudadanos por protegerse de ella con dinero real como el oro y la plata.

A propósito, ayer el precio de ambos sufrió un fuerte retroceso (-3.1 y -8.5% respectivamente en sus puntos más bajos) que, los más astutos, deberían aprovechar para acumular más físico.

Correcciones como estas, no durarán mucho. Menos aún si el BCE ‘mete la mano’ para disfrazar la gravedad de la situación en el mercado de bonos españoles e italianos.

Debe entenderse que los tipos de interés al alza que aterrorizan a todos los sectores, no son la causa de la enfermedad sino únicamente el síntoma, algo que no parece importarles.

No es de extrañar que impere el pesimismo en el ambiente. La directora del FMI, Christine Lagarde, hace unos días hizo referencia a los riesgos de una ‘década perdida’. La verdad es que tiene razón, en parte, pero desde luego no habló de la otra cara de la moneda.

En medio de las tinieblas, resplandece una luz
Eric Sprott experimentado inversor y gestor de Sprott Asset Management, ha señalado que esta será “la década de la plata”.

Los primeros 10 años de este siglo los ha protagonizado el oro, pero cederá ese lugar a su compañera la plata.

Las cifras del mercado de metales preciosos físicos revelan un hecho interesante que Sprott destaca: hay casi tantos dólares comprando plata como oro, algo que no puede prolongarse demasiado sin inclinar la balanza a favor de la primera, pues que existe menos plata de inversión disponible que oro.

Está claro entonces que, como suele suceder, aunque vivamos en el mismo planeta la suerte no les sonreirá a todos por igual. En esa última batalla, que cada uno elija a tiempo su propio bando.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 11 de noviembre de 2011

LA FALTA DE TRANSPARENCIA EN EL MERCADO DEL ORO

México D.F., 11 Noviembre 2011 (Guillermo Barba/OroyFinanzas) – Otra ficha del dominó está cayendo: Italia. Sin embargo, nadie debe sorprenderse por ello o por la volatilidad de los índices bursátiles, ni por los rendimientos récord observados los últimos días en los bonos soberanos del país transalpino.

La crisis de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) y sus efectos, fue anticipada por una minoría de analistas que, por sentido común, sabían de antemano que la hora de la verdad y de pagar las cuentas siempre llega. El tiempo se ha cumplido.

Al otro lado del Atlántico asimismo se avecina un cataclismo financiero, tan previsible como el de los PIIGS. Al endeudamiento estadounidense y a su moneda, también les llegará su hora.

 ¿Dónde están las reservas de oro?
En medio del nerviosismo general, una pregunta comienza a rondar por diversas latitudes. Se trata de una pregunta que se haría cualquiera al encontrarse en un barco que zozobra: ¿dónde están los salvavidas? ¿Están donde deberían y hay suficientes? El silencio o las evasivas del capitán, desatarían el caos.

De la misma manera los zozobrantes barcos financieros tanto en Europa como en EEUU, disparan las alertas de aquellos que cuestionamos con insistencia: ¿dónde están las reservas de oro?

La cerrazón de la mayoría de las autoridades a contestar, desata toda clase de sospechas y pone de relieve la falta de transparencia hacia los ciudadanos a los que deben servir.

La poca difusión que se le da a esta falta de transparencia ha evitado el pánico, pero no la intención de los más avezados por comprar oro y plata físicos.

Falta de Transparencia en el mercado del oro
Gracias al trabajo de periodistas independientes como Lars Schall, sabemos de la negativa del Bundesbank (banco central de Alemania) de revelar dónde se encuentra el oro que tienen en reservas.

Esta semana en el Financial Times Deutschland, (la edición alemana del Financial Times) se retomó el tema y citaron las palabras de Hans-Helmut Kotz (miembro del consejo ejecutivo del Bundesbank), quien en 2004 dio la única pista oficial que se tiene hasta la fecha, cuando afirmó que la mayoría de las reservas de oro alemanas se encontraban depositadas en Nueva York, Londres y París.

En Estados Unidos la causa de la “transparencia” esta encabezada por el congresista Ron Paul, quien una y otra vez ha demandado sin éxito auditar la existencia de las 8,133 toneladas de oro, que afirman tener los Estados Unidos.

Recientemente este columnista solicitó al Banco de México la información de donde se localizaban físicamente los 3.4 millones de onzas de reservas del metal que posee la institución monetaria y la contestación fue: “No se otorgará el acceso a la información solicitada, toda vez que está clasificada como reservada” (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb).

Tampoco supieron contestar cuántos lingotes componían su más reciente adquisición de 93 toneladas, quedó claro que ni siquiera habían comprado oro físico, sino una simple promesa de entrega con la London Bullion Market Association. No es fortuito que el caso haya tenido mayor resonancia en el extranjero, que en México.

Asimismo el secretario del Tesoro holandés respondía a un cuestionario elaborado por un político socialista, y señaló que las reservas de oro del Banco Central de Holanda se encontraban en Nueva York, Ottawa, Londres y Ámsterdam, pero sin dar detalles sobre cuánto había en cada sitio, o por qué motivo lo mantenían ahí, ni si las existencias habían sido auditadas.

El oro un valor estratégico ¿expuesto a la confiscación?
Lo que es un hecho, es que esa “reliquia” llamada oro que se guarda “por tradición” (en palabras de Bernanke), es un activo con valor estratégico. La evidencia más contundente la ha dado Alemania al negarse con firmeza a utilizar sus reservas del metal para expandir el ‘Fondo Europeo de Estabilidad Financiera’.

El mensaje fue claro: “con mi oro, no se metan”. El discurso de Angela Merkel sobre una eventual modificación del Tratado de la Unión Europea, refuerza el argumento de que se puede negociar con el euro, pero con el oro, jamás.

Falta por ver si todos los países que poseen el metal tienen alguna intención en repatriarlo. El riesgo de mantenerlo fuera de las fronteras es demasiado alto, pues se vislumbra una ineludible reforma del sistema monetario que incluya de alguna manera al oro, como contrapeso a los desenfrenados excesos de gobiernos y bancos centrales. Al estar en manos ajenas, esas reservas se exponen entre otros peligros a una confiscación.

El retorno al empleo y a la prosperidad global, tendrán que pasar por que el oro y la plata retomen el rol que les corresponde como el dinero por excelencia, lugar del que nunca debieron ser depuestos.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 4 de noviembre de 2011

"ESTAMOS EN BANCARROTA": LA TRAGEDIA DE EUROPA

México D.F., 4 Noviembre 2011 (Guillermo Barba) – Grecia acapara todos los focos en los últimos días, pero se trata únicamente de una ficha perteneciente a un gigantesco dominó. La entrada del país heleno en la zona euro, les supuso el inicio de una nueva etapa de prosperidad sin precedentes, a costa de vivir de enormes cantidades de dinero prestado a bajos tipos de interés, provenientes principalmente de bancos franceses y alemanes que, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), tienen una exposición conjunta de 65 mil millones de euros en aquel país.

Un sueño ideal en el que todos cayeron en las trampas financieras más atractivas: vivir más allá de lo podían pagar y ganancias rápidas.

Los días de vino y rosas que se extendieron durante años, tendrán un desenlace ineludible. Más allá del hecho de si Grecia permanece o no en el euro, que por ahora se da por hecho, la realidad es que el inicio de una verdadera solución pasa necesariamente por tres puntos: un severo recorte general de gastos (incluyendo los de Estado de bienestar), el impago real o de facto (condonación de deuda incluso mayor al 50%) y por último una profunda recesión. Pero la resaca deberá ser de toda la Unión Monetaria, no solo griega. Cualquier esfuerzo por evitarlo únicamente prolongará la agonía regional.

En un mercado libre verdadero, la lógica señala que quienes toman las decisiones correctas y actúan con responsabilidad financiera, deberían tener garantizada la sostenibilidad de la que no gozarían los que actúen en sentido contrario. Forzar un sistema al revés, como sucede en la actualidad, es un autoengaño.

Pensemos por ejemplo en un gobierno que acudiera “en beneficio de todos” al rescate de cada negocio familiar en apuros o de cada hipoteca personal con pagos atrasados, resulta absurdo.

No habría razón para justificar la dedicación de recursos públicos para apoyar a particulares, ni tampoco sería sostenible. Resultaría tan absurdo como “rescatar” con cargo a los contribuyentes, a banqueros que deberían perder por prestar como si no existiera riesgo alguno.

Un reinicio general así, daría pie a una reforma del sistema financiero internacional, que forzaría el equilibrio, la responsabilidad y fomentaría el ahorro, auténticas bases del desarrollo. En ese eventual “nuevo orden” monetario, que llegará tarde o temprano, el oro jugará un rol protagónico, pues a diferencia del dinero fíat, los falsos alquimistas financieros no lo pueden reproducir a base de magia.

El otro debate europeo, el que habla de medidas para evitar un “contagio” entre naciones vecinas, es estéril. ¿O acaso se pueden contagiar de una enfermedad autoprovocada? Grecia no fue la que endeudó a España o Portugal ni forzó los déficits de Italia o Irlanda (PIIGS por su acrónimo en inglés). Por eso, una estrategia europea para salir de la crisis no se puede limitar a una nación, pero esa es una amarga medicina que nadie quiere tomar, y menos conociendo el coste electoral de esas decisiones.

No obstante, los PIIGS están en bancarrota. Las alzas en los rendimientos de sus bonos soberanos, en máximos de la era del euro (el griego a un año por encima del 230%), son un síntoma que por cierto el Banco Central Europeo (BCE) pretende tergiversar, comprándolos selectivamente, como a los italianos; una manipulación más de los mercados.

Quizá el ritmo lo termine marcado la resistencia de los alemanes, que se irá reduciendo al ritmo de sus pobres resultados de crecimiento. Esta semana se supo que el sector manufacturero alemán, en el mes de octubre se contrajo por primera vez en dos años, y su expectativa de crecimiento para 2012 es de apenas el 1%. Ese mismo olor a recesión, empujó al BCE a bajar su tipo de interés de referencia al 1.25 desde 1.50%.

Una cosa queda clara, si a escala macroeconómica las señales apuntan a que todo se va a resolver de la peor manera, a nivel individual nos toca tomar las previsiones correspondientes.

Las alternativas son: o escuchar los cantos de sirena de los jefes de gobierno y el correspondiente circo que están montando, o escuchar el mensaje silencioso pero claro de los precios al alza del oro y la plata físicos, que al final, serán de los pocos activos refugios que quedarán en pie.

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 28 de octubre de 2011

¿HASTA DÓNDE SUBIRÁ EL PRECIO DEL ORO?

México D.F., 28 Octubre 2011 (Guillermo Barba/ Inteligencia Financiera) – De todas las cuestiones que rondan en el mercado de los metales preciosos, una de las más recurrentes es ¿cuánto subirá el precio del oro? No podría ser de otro modo, sobre todo cuando los detractores del metal, cada vez que ocurre una de las habituales correcciones, salen a asustar con discursos que hablan de una supuesta “burbuja” que ha reventado.

El miedo que infunden logra paralizar al que pasa por alto que todo mercado alcista se consolida gracias a estos ajustes periódicos siempre que sus fundamentos permanezcan sólidos.

Qué mejor solidez que la que le proporciona un sistema financiero como el actual, que se mantiene en lo insostenible: la deuda exponencial y el dinero “de mentira”. El acuerdo del reciente “rescate” europeo confirma que seguiremos por esta senda hasta el colapso final.

Discursos contra el oro
Típico en los discursos contra el oro, es que también se refieran a él como una simple materia prima que “no sirve para nada”. Entre otros argumentos, señalan que de alguna forma o de otra, casi la totalidad del oro extraído en la historia, todavía se encuentra disponible sobre la tierra, algo que para ellos no tiene sentido.

Sin embargo, pasan por alto la causa original de este hecho: si el oro no se consume, es justamente por su carácter de “dinero por excelencia”; y el dinero real, no se tira.


Como tal, o bien se gasta o se guarda, pero además en el caso del oro (y la plata), se ve sujeto a una norma inmutable: la Ley de Gresham.
Este principio sostiene que en presencia del dinero malo (como el fíat, sin respaldo físico), el dinero bueno tenderá a desaparecer de la circulación para atesorarse.

No es de sorprender entonces que en los últimos diez años el interés por el oro haya ido en ascenso, periodo en el que por cierto el euro, el dólar y el peso mexicano han caído respectivamente más de 300, 500 y 800 por ciento frente al metal.

Índice Dinero/Oro
Pese a esas impresionantes devaluaciones, el “valor justo” del rey de los metales se encuentra aún muy lejos. Existen diversos indicadores para estimarlo, y uno de ellos es “The Gold Money Index(El Índice Dinero/Oro) utilizado por el renombrado experto James Turk (goldmoney.com). La fórmula que utiliza para obtener el ‘Precio Justo del Oro’ es la siguiente: Reservas Internacionales de Divisas del Banco Central / Reservas de Oro del Banco Central

Con los datos de esa fórmula, la gráfica que construye para los últimos 50 años es muy elocuente (aquí su artículo en inglés).

El péndulo alcista/bajista en el que se mueven todos los mercados de materias primas, señala que pasan alternativamente de estar sobrevaloradas a infravaloradas y viceversa. El oro no escapa de esta lógica y así en los años ’60 con un dólar “tan bueno como el oro”, su ‘valor justo’ estuvo incluso por debajo del nominal de 35 dólares la onza, situación que cambió después del emblemático 1971.

Recordemos que a finales de esa década, los metales preciosos entraron en una auténtica burbuja que empujó a la cotización del oro a una sobrevaloración por encima del 150 por ciento, a máximos de 850 dólares en 1980.

En este sentido, puede entenderse que no es cuestión de ‘adivinación’ que James Turk calcule un ‘precio justo’ del oro por encima de 11.000 dólares la onza, en línea con los pronósticos incluso superiores de otros analistas.

El mito de la “burbuja del precio del oro”, cae de esta forma por su propio peso. El límite futuro del precio del oro es móvil y estará en función de la euforia especulativa que se viva su momento y de la cantidad de billetes que los bancos centrales del mundo, liderados por la Reserva Federal del señor Bernanke, estén dispuestos a imprimir con sus flexibilizaciones cuantitativas (QE o Quantitative Easing).

Actualmente la infravaloración extrema y tan prolongada del precio del oro, no tiene precedentes y le da cuando menos un punto adicional de credibilidad a los argumentos de Bill Murphy, presidente del ‘Comité de Acción Antimonopolio del Oro’ (gata.org), que lleva años denunciando la manipulación a la baja del mercado.

Con respecto a la plata, el ratio histórico de 15:1 (15 onzas de plata por 1 de oro) no se ha visto desde hace mucho tiempo. La última ocasión que estuvo cerca fue en 1980 a razón de 17 :1 y en la actualidad este coeficiente se encuentra alrededor de 50:1.

David Morgan, el “gurú” de la plata, estima que podría llegar a un tope de 10:1 en la ‘fase de histeria’ del mercado. No podemos dejar de lado que además de su uso monetario, la plata tiene incontables usos industriales que refuerzan su mercado alcista.

Eso sí, más allá de estas proyecciones, llegará el día en que los poseedores de oro querrán ver realizada su inversión y deberán cambiar al otro lado de la balanza, cuando la sobrevaloración sea evidente. Por entonces el ciclo se habrá cerrado, y en los libros quedará constancia de todas las divisas fíat que se fueron quedando en el camino, como siempre en el panteón del falso dinero.

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 21 de octubre de 2011

¿Y PARA QUÉ POSEER ORO Y PLATA EN FÍSICO?

(Guillermo Barba/ Inteligencia Financiera) – Alguien dijo alguna vez que el oro es dinero, todo lo demás, es crédito. Una razón muy sencilla subyace a este hecho y que lo distingue, junto con la plata, del dinero fíat (de papel, digital o de cualquier otra forma): no tiene que realizarse, es decir, en sí mismo constituye un bien privado con valor particular, y por tanto, sin riesgo de contraparte si está en físico.

El dinero fíat, en cambio, ante la ausencia de valor intrínseco, sí tiene que ser realizado (vendido) a la mayor velocidad posible, pues el vicio que constituye su emisión descontrolada obliga a sus tenedores a cambiarlo hoy, bajo el peligro de que mañana valga menos. Justo así es el sistema monetario actual en el que la absoluta mayoría de la población del mundo, está habituada al aumento constante de los precios.
Dicho de otro modo, ese sistema está basado en una ilusión inflacionaria que por un lado, castiga la responsabilidad financiera y el ahorro, pero por otro, premia el dispendio y la deuda.

Después de todo, para qué perder el tiempo guardando dinero que en unos años quizás no valga nada. Y no es que haya desaparecido mágicamente ese poder de compra, sino que en realidad alguien más lo está gastando, pues no hay manera más fácil y oculta de meter la mano a los bolsillos y cuentas bancarias de todos, que emitiendo dinero fíat.

Se esconda donde se esconda, con cada nueva emisión monetaria perderá valor. Parece que después de todo, las “cigarras” encontraron la manera de hacerse de lo que guardan las desprevenidas “hormigas”.

Los metales preciosos, en cambio, por sus cualidades y escasez no pueden ser creados de la nada, y gracias a eso quien los posee protege su poder de compra. Seguro que por eso en el corazón del sistema monetario, los bancos centrales ven en el oro a su enemigo público número uno. Muestra de ello son expresiones de desprecio como las del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, cuando afirmó en julio que el oro “no es dinero”, sino un simple activo al que se atesora “por tradición”.

Esa “reliquia barbárica”, sin embargo, acumula ya 10 años de mercado alcista, algo que uno de los más grandes inversionistas en el área de materias primas, Jim Rogers, califica de “extremadamente inusual”.

De ahí que con la pronunciada corrección que afectó hace poco el precio del oro, no dejen de sonar las voces y propaganda de sus detractores señalando que su “burbuja” ha reventado, y le auguren un futuro sombrío. Todos ellos olvidan (u ocultan) en primer término, que problemas como la crisis de las deudas soberanas de países europeos y la crítica situación fiscal de E.U., no solo no han sido resueltos, sino que lucen peor que nunca.

No podría ser de otra forma, cuando se pretende solucionar un problema de gasto, consumo y crédito excesivos, con más de lo mismo, rescatando en el camino a instituciones financieras y países que en un verdadero libre mercado, tendrían que quebrar. Todo, desde luego, con cargo a los contribuyentes. Las manifestaciones de inconformidad con esta situación, apenas comienzan.

Asimismo, esos detractores soslayan que la mayoría de los bancos centrales, en un esfuerzo inútil por “estimular” sus economías, están dispuestos a imprimir tantos billetes como crean necesario, como si hubiera atajos a la prosperidad que nada más puede adquirirse con el trabajo arduo, la disciplina y el ahorro.

Por eso, el oro en realidad se encuentra todavía subvaluado, sea que tomemos como medida la cantidad de circulante o el tamaño de las deudas, por ejemplo. Ahora mismo sobre niveles de mil 600 dólares la onza troy, se encuentra lejos de los 2,340 dólares que marcarían un nuevo máximo histórico ajustado por inflación oficial.

Por supuesto, eso no significa que estén descartadas mayores bajas que, en todo caso, se deben aprovechar. Y es que con estos fundamentos sería un error despreciar al oro ahora, sobre todo si tomamos en cuenta el comportamiento del mercado alcista de los años ‘70. En aquel entonces, el oro subió primero casi seiscientos por ciento para luego caer un 50 por ciento que estremeció y espantó a muchos del mercado, que más tarde se perdieron la mejor parte del “toro” que empujó el precio de 100 a 850 dólares la onza, en poco más de tres años.

Las voz experta del propio Rogers es contundente: los mercados alcistas (bull markets) “siempre terminan en histeria”, pero no suben en línea recta. Así pues, estas bajas consolidan la tendencia ascendente del oro que sí, finalizará un día en una burbuja de proporciones históricas por una causa: la fuerza del mercado siempre termina siendo más poderosa que cualquier manipulación.

En este escenario, queda claro que con independencia de la decisión personal que cada uno tome con respecto a sus inversiones, un buen escudo de oro y plata en físico no debiera estar ausente. Ahora que para los que desconfían de ellos, siempre quedará la opción de creer en sus políticos, papel-moneda y banqueros centrales. Que cada uno tome su mejor decisión.

twitter: @memobarba
guillermobarba@outlook.com

viernes, 14 de octubre de 2011

¿Y POR QUÉ SE ESCONDEN EL ORO Y LA PLATA?

14 de Octubre 2011 (Guillermo Barba) – Algo grande está ocurriendo en el mercado de metales preciosos. Para el ojo que lo quiere ver, el mercado alcista en oro y plata que ya cumple 10 años, continúa fuerte.

Ello, a pesar de las brutales correcciones a la baja que ambos han sufrido este año –sobre la plata en abril y el oro en septiembre, magnificadas por la manipulación que operan los grandes bancos especializados, y que ya hemos explicado en Inteligencia Financiera.

La fortaleza de ambos metales se halla precisamente en su condición de ser “materia prima” y dinero real, en un ambiente de creación masiva de dinero fíat (dinero de papel, sin respaldo físico equivalente en oro).

Si el peso de la historia significa algo, cabe decir que el pronóstico del tiempo económico global no es muy alentador. La Francia revolucionaria y su fallido experimento con los assignats(1790-1797), papel-dinero creado con el propósito de “estimular” la economía y supuestamente amparado por los mejores bienes raíces del país, es apenas un botón de muestra.

El previsible resultado de la ruina nacional con que concluyó la reproducción desenfrenada de aquel falso dinero, es el espejo microscópico en que se refleja el mundo de hoy, que tiene en los dólares estadounidenses sus propios assignats. (Quien desee profundizar en la materia, puede descargar gratis aquí http://bit.ly/ojPJDU el libro completo de Andrew Dickson White publicado en 1896: “La Inflación del Dinero Fíat en Francia”, cortesía del Presidente de la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata, Don Hugo Salinas Price. Lectura indispensable)

En este sentido, no es casualidad que de forma consistente, hoy se esté reeditando un fenómeno que se observó en la Francia de entonces, con cada nueva emisión monetaria: el aumento de la estima por los metales preciosos en físico, que provocó que cada día desaparecieran más de la circulación.

Esas versiones antiguas de las modernas “flexibilizaciones cuantitativas” (QEQuantitative Easing) de los bancos centrales de hoy, son parte medular de la explicación del por qué ahora las compras físicas de oro y plata en diversas latitudes, se encuentran en niveles nunca antes vistos.

No es casualidad entonces que Banco de México, por ejemplo, haya registrado un nivel récord de ventas en lo que va del siglo de 1.53 millones de onzas de plata Libertad en 2009, en medio de la peor parte de la recesión en el país.

Tampoco que otros intermediarios internacionales como Sprott Money, hayan reportado el agotamiento de sus existencias físicas de plata durante la más reciente corrección. El dinero bueno, se esconde cuando llega el malo.

De este modo, las grandes entidades occidentales que magnifican las bajas vía una sobreoferta de oro y plata “de papel”, se están autoinfligiendo un daño colosal que alcanzará a sus desprevenidos clientes (entre los que se cuenta por desgracia nuestro banco central), pues con cada caída los más experimentados aprovechan para retirar (comprar) más metal de sus arcas.

Diversas fuentes dan cuenta de este hecho. Eric King por ejemplo, en su blog de Kingworldnews.com, reportó hace unos días el testimonio de un trader londinense que relató la “insaciable” demanda asiática de oro físico que, según dijo, “están comprando como locos”.

Sobra decir que una vez en aquel continente, no tendrá boleto de regreso. Menos aún cuando los chinos planean dominar el mercado global del oro a través de una nueva bolsa: la Pan Asian Gold Exchange (PAGE) con sede en Kunming, China.

Establecida el 31 de marzo de este año, se espera que opere a plenitud hacia junio de 2012, dando pie a que cientos de millones de clientes chinos puedan adquirir contratos de oro físico y especular en los de futuros, a través de los bancos Agrícola de China y Fudian.

Lo más significativo es que los adquirientes operarán en su divisa local el yuan (RMB), y no en dólares. Inversores internacionales también podrán tener más exposición en RMB a través de esos contratos. La hábil estrategia china de posicionar paulatinamente su moneda en el orbe, va conforme a sus planes.

Con la PAGE, las hasta ahora dominantes London’s Metal Exchange y NY Mercantile Exchange y Commodity Exchange (COMEX), enfrentarán una dura competencia a la hora de marcar el tipo de cambio del oro al contado (spot). Más si consideramos que los contratos de la PAGE sí están amparados en metal físico, y no en fraudulento sistema de reserva fraccionario que transa sobre todo con “oro” de papel en cuentas “no asignadas” (unallocated accounts).No hay que pensar mucho para saber cuál es preferible.

Por último, las más recientes rondas de impresión monetaria anunciadas la semana pasada por el Banco de Inglaterra y Central Europeo por 75 mil millones de libras y 40 mil millones de euros, respectivamente, son el preludio de un QE3 que tarde o temprano anunciará la Fed estadounidense.

Así las cosas, no sorprende que hasta en el portal de Bloomberg publicaran un reportaje de Ben Steverman, que da cuenta de los lugares más inusuales que está usando la gente para esconder su oro, que van desde agujeros de metro y medio de profundidad en el jardín, hasta ocultas cajas de seguridad con certificación TL-30. Eso sí, siempre lejos del alcance de los banqueros que, con razón, se han ganado nuestra desconfianza. La historia, se repite.

Guillermo Barba
memob@hotmail.com

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL ORO DE MÉXICO, DEBE TRAERSE AL PAÍS DE INMEDIATO

El artículo de la semana pasada (“¿Y dónde está el oro del Banco de México?” http://bit.ly/nflUPw), gracias a sus amables lectores le ha dado la vuelta al mundo. En este espacio agradecemos a todos y en especial al presidente de la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata, Don Hugo Salinas Price, por haberlo traducido al inglés (http://bit.ly/ptwz0M), así como al equipo del Comité de Acción Antimonopolio del Oro (www.gata.org) que encabeza Bill Murphy, por difundirlo tan ampliamente entre la comunidad global de especialistas del mercado de metales preciosos. Como suele suceder, parece haber tenido incluso mayor impacto en el extranjero que en México, pues recibimos más opiniones y comentarios de los más diversos y lejanos puntos del orbe que de aquí, expresando su preocupación por lo que las evidencias apuntan a una compra masiva de oro “virtual”, de parte de nuestro Banco Central.

Y es que la imposibilidad que tuvo de contestar una pregunta en apariencia muy sencilla (¿cuántos lingotes componen la reciente adquisición de 93 toneladas de oro que realizó el Banco de México en el primer trimestre de 2011?) dejó en evidencia que no tiene ese oro en sus propias bóvedas. De haber tenido a la mano los lingotes, o siquiera el registro de inventario correspondiente, hubiese podido contestar –obligado por la Ley Federal de Transparencia, sin dejar lugar a dudas  ni sospechas.

Cabe recordar que en su momento el gobernador del Banxico, Agustín Carstens, declaró que la compra de oro se debía a una estrategia para “reducir” los riesgos inherentes a las reservas internacionales. No obstante, mientras el metal no esté al alcance del Instituto Central dentro de las fronteras mexicanas, estaremos innecesariamente expuestos a que nos apliquen el mexicanísimo “debo no niego, oro no tengo”. Quizás los encargados de operar esta transacción, ni siquiera conozcan una de las reglas fundamentales de la inversión en metales preciosos, que predican con el ejemplo los auténticos gurús en la materia: si no puedes tocar tu oro y tu plata, en realidad tú no eres el dueño.

No por nada cada vez que sus mercados son atacados con inducidas liquidaciones masivas que tumban los precios (a través de los mecanismos que explicamos la semana pasada) –como en las últimas semanas, esas “manos fuertes” no solo no se deshacen de su metal, sino que adquieren más en físico para fortalecer sus posiciones. El valor, que no el precio, es lo importante. A escala macroeconómica, es indudable que está ocurriendo también una transferencia de esa riqueza física de Occidente a Oriente.

Queda claro entonces que una promesa de papel no es oro hasta verse materializada. No por nada promesas de ese tipo ya se han roto en el pasado. La más importante de ellas ocurrió cuando el presidente estadounidense Nixon, en agosto de 1971, escindió al dólar de lo que quedaba del patrón oro, que les impedía crear del aire tanto dinero fíat (de papel o digital) como quisieran. Todos los países que esperaban o creían que sus dólares en reserva fueran certificados que amparaban cierta cantidad de oro, se quedaron nada más con los billetes. Las consecuencias de este experimento, de antemano se sabe, serán catastróficas, pues el mundo no puede vivir de la ilusión que consiste en pensar que se puede crear riqueza de la nada. Si así fuera, todos seríamos ricos.

Esa, y no otra, es la causa fundamental de los problemas estructurales de las principales economías del mundo como Estados Unidos y Europa. Por eso, ninguna medicina que no pase por dramáticos ajustes en el gasto público y la asunción de las pérdidas que implicará la que ha sido la mayor expansión de crédito de la historia humana, nada más agravará la resaca que, sin remedio, habrá de llegar.

De ahí que, insistimos, es condición indispensable que el Banco de México demande la entrega física de su oro cuanto antes, y hasta seguirlo adquiriendo. Actitud que además, en lo individual, quizás todos deberíamos considerar. Un escudo físico de oro y plata, nunca estará de sobra.

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Y DÓNDE ESTÁ EL ORO DEL BANCO DE MÉXICO?


El título de este artículo debería tener una respuesta obvia, pero no es así. Gracias a dos solicitudes de información hechas al Banco de México (Banxico) con fundamento en la Ley Federal de Transparencia, podemos decir que es probable que el oro de las Reservas Internacionales de México… no esté en el país.

Las peticiones fueron realizadas por una persona que nunca imaginó lo complicado que sería obtener una respuesta a la pregunta: “¿cuántos lingotes componen la reciente adquisición de 93 toneladas de oro que realizó Banxico en el primer trimestre de 2011?”.

La primera negativa no tardó en llegar: “…le informamos que la información que usted solicita, está clasificada como reservada”. Dos meses más tarde, luego de la interposición de un Recurso de Revisión además de un Procedimiento para subsanar el incumplimiento de entrega de información, la Unidad de Enlace del Banxico respondió en agosto con el oficio OFI007-4632, ampliando las dudas: “…el oro que compone la mencionada reserva está conformado por piezas que pueden tener un contenido mínimo y máximo de oro.

Las piezas de contenido mínimo pesan aproximadamente 10.9 Kg, mientras que las de contenido máximo tienen un peso aproximado de 13.4 kg. La información es publicada por The London Bullion Market Association (…) debido a la variabilidad del contenido de oro de los lingotes, no se puede especificar con certeza el número exacto de lingotes comprado.”

Ante tal respuesta, se cuestionó al Instituto Central: “¿en qué país o países se encuentra físicamente el oro que forma parte de las Reservas Internacionales de México?” La contestación con referencia OFI007-4934 (documentos de los que este columnista posee copia) de fecha 19 de septiembre, no tiene desperdicio: “El Comité de Información del Banco de México (…) confirma la clasificación hecha por la Unidad Administrativa y, por lo tanto, no se otorgará el acceso a la información solicitada, toda vez que está clasificada como reservada” (los subrayados son propios).

Si Banxico ni siquiera sabe cuántos lingotes compró, es posible que tampoco tenga la certeza de dónde se encuentra el oro. En el último oficio de referencia, se amparó invocando la Fracción III del Artículo 13 de la Ley de Transparencia, que dice que podrá clasificarse como reservada, aquella información cuya difusión pueda “dañar la estabilidad financiera, económica o monetaria del país”.
Es evidente que siendo el oro físico un activo sin riesgo de contraparte, de encontrarse dentro de las fronteras mexicanas, no tendría por qué representar amenaza alguna a la estabilidad financiera nacional.

Por otro lado, la remisión que hace a The London Bullion Market Association (LBMA, Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) es preocupante. Esta asociación agrupa a los principales bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), productores, refinadores, etc. y es el centro del mercado internacional de oro y plata. Entre sus principales clientes se encuentra a la mayoría de bancos centrales con reservas áureas, entre ellos el nuestro. Por eso, en el mejor de los casos, el oro de México podría encontrarse en el Reino Unido.

El detalle es que los Bullion Banks operan bajo un sistema de reserva fraccionario, que en esencia consiste en que pueden vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro –para maximizar sus utilidades, a costa de todos los ingenuos clientes que se crean los legítimos dueños de él gracias a una promesa en papel. El sistema, para que funcione, tiene una grave condicionante: que nunca la mayoría a quienes se les ha vendido el oro, concurran al mismo tiempo a demandarlo. De ocurrir así, sería imposible cumplir con todos. En otras palabras, es un esquema Ponzi, una bomba de tiempo.

Y es que gracias al diseño de reserva fraccionaria, estos bancos se han dotado de un falso poder: el de crear “oro” de la nada y venderlo como real. Entre las mayores implicaciones de esta estafa, está desde luego la supresión artificial del precio del oro y la plata, pues se genera una falsa sensación de más oferta con cada operación.

El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (GATA, por sus siglas en inglés; gata.org), ha estudiado y denunciado esta estafa por años. Como referencia obligada está un análisis realizado en 2010 por Adrian Douglas (http://bit.ly/nGWNP), a un documento de CPM Group (grupo especializado en materias primas y apologista del sistema fraccionario de los Bullion Banks) en el que se explica cómo hacen tanto “oro” de mentiras.

Jeff Christian, fundador del mismo CPM Group, ha declarado ante la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de E.U. (CFTC), que “los metales preciosos son activos financieros como las divisas y bonos del tesoro; son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”. Algo de esto debería llamar la atención de Agustín Carstens.

Ante tales evidencias, es obvio que sería inconveniente que las reservas mexicanas en oro, se encontraran en el extranjero. Lejos de reducirnos el riesgo, nos lo incrementan. Más porque a partir de las respuestas de Banxico, se puede inferir que solo tiene una “Cuenta No Asignada” (Unallocated Account), en la que según la propia LBMA no se poseen lingotes específicos sino un simple “derecho general” sobre el metal, y en la cual cliente es un “acreedor no asegurado”.

¿Cuántos “dueños” podrían tener las 3.4 millones de onzas de oro que le pertenecen a México? Imposible saber. Lo cierto es que en un mar financiero tan turbulento como el actual, cada día que pase sin tener el oro aquí, es un día al que estamos innecesariamente expuestos a un impago. En este espacio llamamos la atención sobre este tema que sin duda, es de la mayor trascendencia para todos los mexicanos. Ojalá se actúe pronto.

Guillermo Barba

Twitter: @memobarba

Léeme también en Oroyfinanzas.com

viernes, 26 de agosto de 2011

ESTAMOS EN EL "HOYO" (JACKSON HOLE)

Hoy los ojos del mundo estarán puestos en un lugar llamado Jackson Hole, Wyoming, E.U., por el discurso que rendirá el presidente del Banco Central estadounidense (Fed), Ben Bernanke. Y no es para menos. Las caídas bursátiles y la posterior volatilidad sufrida en los mercados financieros luego de ser degradada la calificación crediticia de aquel país de AAA a AA+, ha multiplicado la especulación de una tercera ronda masiva de impresión monetaria (QE3). Sin embargo, hay un consenso entre los economistas de que el presidente de la Fed, no anunciará (todavía) una nueva compra masiva de bonos del Tesoro.

Por eso, las esperanzas de muchos medios especializados e inversionistas que animaron algunos rebotes en los índices de valores  hace unos días, podrían quedar en eso: simples anhelos. De ocurrir así, quizás no hayamos visto todavía los mínimos bursátiles del año, además de tener la certeza de que la volatilidad permanecerá por largo rato. No obstante, no debemos perder de vista el “bosque” contemplando un árbol. Es indudable que, en un sistema adicto al endeudamiento exponencial, la creación de más y más dinero “de la nada”, está garantizada en el futuro cada vez que las condiciones empeoren. En este sentido, sólo es cuestión de tiempo (y de más desplomes en las bolsas), para el lanzamiento de un QE3, QE4, QE5, etc., los que sean “necesarios”.

Esto lo podemos prever, pues está claro que los impresores de dinero como Ben Bernanke, un estudioso de la Gran Depresión del ’29, no tienen miedo alguno de lo que ellos crean (inflación), sino de su antítesis: la deflación. La razón es muy simple. Si la casa de naipes que es el sistema financiero global tiene sus cimientos en una perpetua y creciente deuda, entonces el desendeudamiento, el ahorro, la disciplina fiscal y monetaria significan su aniquilación.

Si por culpa de gobiernos y personas “insensatos”, que ante la tormenta económica o su circunstancia individual comienzan a liquidar sus préstamos, a equilibrar sus presupuestos, etc. (sin contar a los que nunca debieron de haber recibido créditos por ser incapaces de liquidarlos), se aparece el fantasma de la deflación, el hueco dejado por esa contracción en la oferta monetaria buscará ser compensada por los impresores de dinero. Hoy, estamos en ese “hoyo”, y por eso la Fed lidera la carga gracias al monopolio que tiene de la divisa de reserva: el dólar.

El problema mayúsculo, es que esto constituye una manipulación del mercado que, bien se sabe, no durará para siempre. Se pretende hacer creer a todos que es posible salir de una borrachera descomunal de deuda, sin sufrir las consecuencias. Es evidente que esto es algo que tiene sin cuidado a Bernanke y compañía, pues finalmente los que pagarán los platos rotos son los ciudadanos no solo de Estados Unidos, sino de todos los países que, como México, no deja de acumular reservas en billetes verdes condenados a perder su valor. No es gratuito que, aquellos que ven venir el tamaño del “huracán” económico que se aproxima, busquen el amparo infalible del enemigo número uno del dinero fíat, el real (oro y plata).

Para quien tenga alguna duda respecto al futuro actuar de la Fed, debería recordar que hace poco más de un mes, el propio Bernanke en un desliz afirmó que una mayor debilidad económica y riesgos de deflación, implicarían la necesidad de mayores estímulos monetarios. ¿Hacia dónde nos dirigimos si no es hacia allá, cuando hay datos que evidencian que la supuesta “recuperación” está agotada?

Y con estos fundamentos, ¿por qué hay quien se atreve a repetir que el oro está en una burbuja que acaba de reventar? Por favor, sean serios y buena suerte, la van a necesitar.

viernes, 12 de agosto de 2011

P.D. A 40 AÑOS EL REY ORO NO HA MUERTO,¡VIVA EL REY!

Este 15 de agosto de 2011, se cumple un aniversario más de aquella fatídica fecha en que, por decreto del presidente norteamericano Richard Nixon, se abandonó lo que quedaba del patrón oro. Ese acontecimiento marcó, de hecho, el primer “default” (incumplimiento de pago) de Estados Unidos, al que sin embargo solo después de cuatro décadas la calificadora Standard & Poor’s se atrevió a degradar de la nota más alta (AAA).

Grosso modo, el estándar vigente hasta entonces implicaba que el billete verde era tan bueno como el metal áureo: para obtener una onza, bastaban 35 billetes verdes a una tasa de cambio fija, a la que se sujetarían todas las demás monedas. No obstante, esta relación implicaba un límite a la creación de dinero de papel, pues para emitirlo debía estar amparado antes por su equivalente en metal, cuya disponibilidad desde luego, es limitada.

Los déficits de las cuentas estadounidenses con el exterior (por comprar mucho más de lo que vendían al mundo) acumulados por varios años, les significaron ver cómo rápidamente sus arcas comenzaron a vaciarse, pues países como Francia demandaron se les entregara el oro que les correspondía por los dólares que poseían. Sin la orden de Nixon, pronto se hubiesen quedado sin un gramo de oro. En otras palabras, no podían pagar, estaban quebrados.

Lo que es cierto, es que esa decisión les permitió vivir la época de mayor expansión económica de su historia, pues por su posición hegemónica el planeta entero asumió de facto, un patrón dólar. Gracias a él, podrían vivir más allá de sus propios medios con solo imprimir dinero, por supuesto, mientras todas las demás naciones estuvieran dispuestas a aceptar sus billetes.

Para hacer una analogía, es como si a cualquiera de nosotros se nos permitiera pagar cualquier cosa con billetes del “Monopoly” (“Turista” en México), y cuando se nos acabaran pudiéramos sacarles copias fotostáticas desde la comodidad de nuestro hogar, para seguir la fiesta y el derroche. Un absurdo total.

El problema fundamental de este nuevo sistema, vigente hasta hoy, es que se sostiene en algo que, por definición, no puede crecer al infinito: el endeudamiento. Tarde o temprano, todas las cuentas se tienen que pagar, de un modo o de otro; por la buena o por la mala. Cada billete ya no está respaldado por oro, ni por la supuesta capacidad de pago del emisor, nada más por su promesa de hacerlo, por mera deuda.

Por este motivo, el dólar ya no es lo que alguna vez fue. Su posición como divisa internacional de reserva, se debilita cada minuto, pues ya no estamos todos tan dispuestos a aceptar una la moneda de una nación que, como en 1971, está en quiebra. Grave error, por tanto, es la soberbia que se demuestra en palabras como estas, pronunciadas por Obama: "Los mercados bajan y suben. No importa lo que diga una agencia de calificación. Estados Unidos es y siempre será un país  triple A”. O peor todavía, las de Ben Bernanke, presidente de su banco central (Fed), que con desprecio ha dicho que el oro “no es dinero”. Ese mismo desdén, fue con que Nixon humilló en su momento al oro, al rebajarlo de su calidad de ser el dinero por excelencia, a una simple “materia prima”.

Muy a su pesar, en 2011 el metal amarillo sigue cobrando fuerza y, 40 años después, ridiculiza al dólar. Si entonces bastaban 35 unidades de aquél para valer igual que 31.1 gramos de oro (una onza), ahora han llegado a necesitarse más de 1,800, evidencia irrefutable de que toda divisa de papel eventualmente regresa a su valor original…cero. ¿Podrá solucionarse una enfermedad estructural como esta, combatirse con más impresión de dinero como ahora no sólo lo ha hecho la Fed, sino el Banco Central Europeo, el japonés, el suizo, etc.? ¿Puede más alcohol curar al alcohólico?

Una cosa es cierta, la historia muestra que todos los experimentos de este tipo, han tenido desenlaces terribles; el dinero de papel siempre termina autodestruyéndose y su emisor arruinado. Así que para los que quisieran ver al monarca de los metales desaparecer de la faz de la Tierra, el mensaje es claro: el Rey no ha muerto, y muy pronto reclamará su lugar en el sistema monetario global ¡que viva el rey!

viernes, 5 de agosto de 2011

¡SE HUNDEN LAS BOLSAS! LLEGÓ EL GRAN COLAPSO

Las señales del colapso estuvieron siempre para el que las quiso ver. Por supuesto, en este rango no entran gobernantes, periodistas y medios que, una y otra vez, afirmaron que la recuperación económica estaba en marcha. Ante lo que no quisieron ver –u ocultaron, esta semana los mercados financieros los evidenciaron con un mensaje claro y contundente, al desplomarse los índices bursátiles. Este jueves negro en México, vio a la Bolsa Mexicana de Valores tener su peor caída desde 2009 (-3.37%), mientras que en Wall Street el Dow Jones y el S&P500 perdieron 4.31 y 4.78%, respectivamente.

Al cierre de esta columna, los índices asiáticos los imitaban teniendo su peor derrumbe desde marzo. En palabras llanas, el rebote económico provocado por todo el arsenal de estímulos fiscales y monetarios que soltaron, se agotó; estas caídas, son solo un reflejo. Descanse en paz su “recuperación”.

Como es evidente, cuando el dinero sale de un lado después entra en otro, por lo que el dólar, el franco suizo y los bonos del Tesoro estadounidense destacaron entre los ganadores del día, con lo que no queda lugar a dudas que, la madre de todas las burbujas, es la de los “treasuries”. Y es que por contradictorio que parezca, tanto el billete verde como sus bonos soberanos siguen siendo considerados aún, como un refugio seguro. De ahí que sus rendimientos, a pesar de ser ya tan bajos, sigan comprimiéndose.

Eso sí, llegará el día en que esta farsa global –en  la que todo el sistema se basa en dinero fíat (de papel), tendrá que caer por su propio peso, y entonces el dinero real (oro y plata) con su propia burbuja, verá estallar ante sus ojos la de los bonos yanquis.

Mientras tanto, la realidad es que como ya hemos señalado con anterioridad, es posible (y deseable) que ante el gran colapso que ha reiniciado, se presente una liquidación mayor en metales preciosos y otras commodities, que podría ser la última gran oportunidad de compra. Su “bull market” (mercado alcista), por lo tanto, seguirá intacto y más fuerte que nunca.

Por supuesto, la evidente tendencia bajista verá por momentos algunos rebotes temporales, hasta que las voces desesperadas de los inversionistas y grandes capitales de hoy, se conviertan mañana en exigencias de más de esa poderosa droga a la que el sistema es adicto: la impresión monetaria. De hecho, esta ya inició en Japón y Suiza que han tenido que inyectar (crear) dinero para tratar de controlar la apreciación de sus monedas. Asimismo, el Banco Central Europeo a través de su torpe titular, Jean-Claude Trichet, ha indicado que está listo para volver a intervenir en forma selectiva en el mercado de bonos irlandés y portugués.

¿Queda alguna duda de que nadie quiere una moneda fuerte? Por lo tanto, la guerra de divisas continuará también, hasta que el propio presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, termine anunciando alguna modalidad de “relajamiento cuantitativo” (QE3).

Ahora bien, para los escépticos que a estas alturas dudan que recaigamos en una recesión, habría que decirles que según estadísticas de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), desde 1945 a la fecha, Estados Unidos ha caído en recesión luego de un promedio de 59 meses de expansión. No obstante, en ese periodo ha habido extremos en los que la misma fue tan breve como 12 meses (’81-’82), y tan larga como 10 años (1991-2001). O sea, una recaída en todo caso, es sólo cuestión de tiempo. Si como mero ejercicio tomáramos la media de meses de crecimiento (casi 5 años), eso marcaría altas probabilidades de contracción hacia 2014.

Para como están las cosas, se ve muy difícil que la economía aguante tanto, sobre todo si consideramos que en 2008-2009, cuando estalló la crisis, ni siquiera había reventado el problema en Grecia, España, Portugal, Irlanda, ni tampoco Estados Unidos tenía los problemas que enfrentó recientemente para elevar su techo de endeudamiento.

¿Qué “estímulos” les quedarán para la próxima vez? Si añadiéramos un ingrediente más, una eventual desaceleración china, el trazo de la tormenta perfecta queda concluido para lo que algún día, en definitiva, quedará marcado como la Gran Depresión que nos tocó vivir.

Twitter: @memobarba

viernes, 22 de julio de 2011

LA CRISIS DE GRECIA: ¿TAN CONTAGIOSA COMO EL SARAMPIÓN?

Lo inevitable, inevitable es. Sin embargo, hoy Europa celebra el nuevo “rescate” de Grecia que, según dicen, fue hecho para salvar al euro y evitar un contagio de la crisis a otros países de la zona. Llama la atención que tanto políticos como diversos medios masivos de comunicación, hagan tanta alusión a ello como si de verdad los problemas provocados por gastos excesivos, déficits fiscales, falta de liquidez y de solvencia se propagaran como el sarampión. Nada más lejos de la realidad.

Esos mismos funcionarios y sus medios afines, son los que suelen expiar sus culpas descargándolas en especuladores que “atacan” mercados como el de bonos para obtener ganancias y poner de rodillas a naciones enteras.

Si fuera cierta la idea de que un segundo paquete europeo de ayuda va a curar de facto la crisis, podríamos estar seguros de los rendimientos de los bonos portugueses, irlandeses italianos y españoles comenzarían a volver ya a niveles considerados normales, pero sin duda eso está lejos de ocurrir. Luego de una previsible baja, volverán en todos los casos a los máximos históricos observados hace poco, alejándose cada vez más de los bajos rendimientos que pagan los seguros bonos alemanes.

A decir verdad, diversos mecanismos e instrumentos financieros sí permiten a los inversionistas más avezados, obtener utilidades en mercados al alza o a la baja, pero en ningún caso ellos son la causa de los problemas económicos. Su trabajo es ganar dinero y, si las torpezas de los gobiernos les permiten tomar posiciones para maximizar sus ganancias, lo van a hacer. Echarles la culpa, es como responsabilizar a los apostadores en un mundial de fútbol, por el fracaso del equipo peor clasificado del torneo.

De antemano se puede saber que una selección extremadamente débil, tiene ínfimas probabilidades de ganar la copa. Los números, no mienten. ¿O acaso los especuladores derrocharon el dinero con el que se endeudaron los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)? ¿Puede contagiarse una enfermedad que ya tienen y que ellos mismos se auto provocaron?

Los apoyos a Grecia anunciados ayer, constituyen la admisión tácita de algo que ya se sabía desde un principio: no podrían cumplir sus compromisos como estaban pactados, pues desde siempre, estuvieron quebrados. Es así que por donde se le vea, el rescate griego es de hecho un “default” (impago) disfrazado.

El paquete de financiación consistirá en 109 mil millones de euros de la unión monetaria y el FMI, más 50 mil millones de la banca privada que de manera “voluntaria” tendrá que cambiar sus bonos por otros de mayor plazo. La tasa de interés se rebaja más de un punto porcentual hasta el 3.5%, y se amplían los tiempos de pago de siete y medio a mínimo 15 y máximo 30 años.

Uno de los protagonistas de esta historia, el señor Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, ha subrayado: “lo que hemos hecho por Grecia no lo vamos a hacer por otros países”. Solo el tiempo dirá si tendrá que comerse sus palabras, como ya lo hicieron otros en su momento: “No necesitamos un crédito”, dijo el griego Papandreou; “no tenemos que pedir prestado dinero alguno”, presumió el irlandés Cowen; “Portugal no necesita el rescate”, desdeñó Sócrates.

Es decepcionante ver cómo el sentido común y la razón, son hechos a un lado por la prepotencia y la soberbia de los que, sintiéndose todopoderosos, pretenden manipular las fuerzas del mercado, lo mismo en Europa que en América. Esto porque se ha anunciado también que los estados miembros, reforzarán los usos del denominado Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) de 440 mil millones, para que pueda comprar deuda pública de países en problemas, refinanciar bancos, etc. para “impedir” nuevos rescates. En otras palabras, estará facultado para intervenir en el mercado secundario cuando éste mande señales de alerta, y fingir (engañar) que todo está bien.

La peor parte para estos neo planificadores centrales, es que la historia no está de su lado. Echar el polvo debajo de la alfombra nunca funcionó para recomponer las cosas, y nunca funcionará. El tiempo que hoy han ganado con estas medidas, solo se equipara a lo que también harán en unos días los legisladores estadounidenses al aprobar un nuevo techo de deuda, pero tarde o temprano todos pagaremos más caro el costo de su estupidez, que nada más puede ser resuelta con un doloroso pero necesario “reset” (reinicio) de todo el sistema. En fin, allá ellos, y que algún día, el oro y la plata los rediman.

Guillermo Barba

viernes, 8 de julio de 2011

LA "RELIQUIA BARBÁRICA" VS. LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE SEGURA (PARTE II)

Hace siete meses, en la parte uno de este artículo (http://bit.ly/eumXQV), abordamos la cruenta y épica batalla entre dos gigantes, uno eterno e inmortal –de nombre Oro, y un coloso de papel que representa a las divisas fíat o dinero de “mentiritas”, llamado Dólar estadounidense. Hoy, a poco más de un mes de llegar a un aniversario más del fatídico 15 de agosto de 1971, fecha en que por decreto se abandonó el último vestigio del patrón oro, podemos dar cuenta de que en ese lapso ha seguido apabullando el púgil dorado al verde que ha perdido cerca de un 10 por ciento más de su valor.

No por nada en los primeros diez años del siglo XXI, el metal amarillo se llevó el galardón de “la inversión de la década”, título más cercano a su nobleza que el despectivo “reliquia barbárica” que le endilgaron los que, con sus ideas, siguen conduciendo al mundo hacia la quiebra definitiva del sistema monetario.

El marcador de la disputa es contundente. Pese a los eventuales respiros que con normalidad toman las verdaderas reliquias, las divisas de papel, la tendencia se mantiene intacta. Por eso, lo único que estas pueden tener garantizado, es que su valor habrá de morir con el tiempo, para quedar en el panteón de la historia. Así han concluido todos los anteriores experimentos de este tipo, que han pretendido engañar a la gente haciéndola creer que se puede crear riqueza de la nada.

En este sentido, las alineadas fichas de dominó de la siguiente etapa de la crisis, siguen y seguirán cayendo hasta acabar con la última que se encuentra en Norteamérica. Esas piezas denominadas PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) han ido cediendo uno a uno sin que un solo problema se haya resuelto de fondo. La expansión sin cesar del crédito-deuda, que sería imposible con el ancla del oro, no nada más no se ha detenido, sino que amenaza con seguir sin importar que más tarde las consecuencias sean aún peores.

Grecia sólo es el ejemplo de moda. Si los griegos tenían un gran problema enfrente, ahora es mayor. La “ayuda” recibida en realidad ha sido para salvar a grandes instituciones financieras, que debían pagar con pérdidas el haberle prestado a un país sin capacidad de pago suficiente. Es justo esta insolvencia, que no falta de liquidez, la que más tarde hará evidente que fue una pésima idea echar dinero bueno al malo. La medicina, será tan amarga como inevitable con repercusiones globales.

La segunda mitad de 2011, quedará así marcada como aquella en que las señales de alerta se multiplicaron más que nunca, pero en la que también volvieron a ser ignoradas. Por eso, no es difícil predecir que muy cerca de cumplir 40 años del inicio del apogeo de la Reliquias de la Muerte Segura, el congreso de Estados Unidos elevará el tope de endeudamiento para que Barack Obama siga cavando más profundo la tumba del dólar. Vaya coincidencia.

La esperanza, sin embargo, pervive gracias a todos aquellos que han renunciado a seguir a un falso mesías, y ven un refugio en la posesión de dos metales preciosos: oro y plata. ¿Será más inteligente seguir a alguien que tiene el agua hasta el cuello, o a quien a través de una nueva “Bolsa” (la Pan Asia Gold Exchange, sita en Kunming, China) permitirá a cientos de millones de clientes potenciales proteger su poder de compra, facilitando la adquisición física de ambos metales? Al buen entendedor, pocas palabras.

Así que, en analogía con el último episodio de la exitosa serie de Harry Potter, no tenemos que esperar a ver o leer el final para saber que el bien y la razón, siempre triunfan sobre el absurdo. O como diría un clásico: “Hasta la vista, Dollardemort”.

Twitter: @memobarba

viernes, 1 de julio de 2011

CARLOS SLIM, ¿DESBANCADO POR UNA MUJER QUE VENDE CARBÓN?

El  magnate Carlos Slim, bien se sabe, es considerado por la revista Forbes como el hombre más rico del mundo, con una fortuna estimada a marzo de 2011 de 74 mil millones de dólares (mdd). Su fuerte, por supuesto, es el área de las telecomunicaciones en las que destaca con una de las empresas más importantes del ramo a nivel internacional: América Móvil. Este año incluso se alejó más de dos viejos conocidos que quedaron en segundo y tercer lugar, Bill Gates (Microsoft) y Warren Buffet (Berkshire Hathaway), con “solo” 56 y 50 mil mdd respectivamente.

Esta semana, sin embargo, una noticia llamó la atención: la empresaria australiana más acaudalada –que este año figuró en la posición 100 de la referida lista con una riqueza de 9 mil mdd, podría desbancar con facilidad al mismo Slim en unos cuantos años. Su nombre, Georgina Rinehart; su área, la minería; principales productos: carbón, mineral de hierro y cobre; su fortuna potencial, 100 mil millones de dólares.

Pero, ¿cómo es que una vendedora de carbón podrá superar tan rápido a los líderes en telecomunicaciones, software y finanzas? La respuesta tiene múltiples aristas. No obstante, la razón fundamental para este salto, es que nos encontramos en medio de uno de los más largos y poderosos mercados alcistas (“bull market”) en materias primas (commodities) de que se tenga registro. Uno, que sin duda será un hito en la historia universal, y que será el resorte que catapulte a Rinehart por encima de todos.

No podría entenderse de otro modo. Recientes análisis y proyecciones revelan que tres de sus proyectos mineros, se encuentran en el “Top 10” de los de mayor potencial de desarrollo en todo el orbe, con miras a iniciar la producción hacia 2013. La australiana propietaria de Hancock Prospecting Pty Ltd., ha visto realizar así el sueño de todo emprendedor: que sus productos suban de precio de forma acelerada, y que a pesar de ello su demanda siga en aumento. Una vez en operación, sus minas dispararían su capital a los niveles mencionados, pues su principal cliente, el colosal “dragón” chino, se ha vuelto un consumidor insaciable no solo de hierro, cobre y carbón, sino de todo recurso natural que se le ponga enfrente.

Por eso, a pesar de encontrarnos también en el ojo del huracán de la más severa crisis desde la Gran Depresión del ‘29, la realidad es que las malas noticias no afectan a todos. Lo que para unos es el relato de su perdición, para otros lo es de su auge. Así pues, en un futuro muy próximo serán los empresarios mineros, agrícolas y petroleros los que se estarán llevando los titulares de los diarios más importantes, las portadas de las revistas más influyentes y los que más vean multiplicar su número en las listas de millonarios de Forbes.

Todos ellos tienen algo en común, y que los diferencia de otras industrias: sus mercancías son indispensables y, como todo “bull market”, también habrán de terminar algún día en una fase de euforia, tras la cual sus precios comenzarán a bajar, fase que por cierto aún no hemos visto. La “burbuja” en materias primas, es un mito.

En este entendido, debemos tener claro que la reciente fase de corrección en que las commodities han entrado desde de abril, no es más que una etapa normal de consolidación tras la cual sus precios volverán a retomar la subida. Eso sí, ésta podría durar varios meses más, por lo que debemos estar atentos a las buenas oportunidades de compra.

Si bien es un hecho que no todos vamos a volar a la misma altura que Slim y Rinehart, también lo es que podemos tomar posiciones lucrativas en la gran ola de las commodities. Después de todo, la alternativa de quedarse  siempre en activos de papel, no parece ser la mejor en un clima de sobreendeudamiento, rescates financieros e impresión monetaria que, podemos estar seguros, continuarán hasta cavar, en definitiva, su propia tumba.

Twitter: @memobarba

viernes, 24 de junio de 2011

MÁS DESEMPLEO, ¿CÓMO SOBREVIVIR A UNA ECONOMÍA DE "GATO MUERTO"?

Ayer el INEGI (México) dio a conocer las cifras de desempleo para mayo, con un resultado que para los seguidores de las versiones oficiales, fue sorpresivo por elevado: más de 2.5 millones de mexicanos buscan un trabajo, sin encontrarlo. La tasa desestacionalizada de 5.54 por ciento de la Población Económicamente Activa, es la más alta de los últimos 13 meses, dato que se suma a una larga lista de malos indicadores en la economía nacional y su principal propulsor: Estados Unidos.

No por nada esta semana el mismísimo Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed, su banco central) admitió el freno de la todavía economía más grande del planeta, que los conducirá a un periodo prolongado de más desempleados y menor crecimiento. Por eso vale la pena imaginar que México es aún como una gran lancha, cuyo motor externo se está quedando sin combustible y a la deriva.

No podría ser de otra forma. Ese combustible que se utilizó para revivir de manera temporal a la mermada economía gringa (impresión monetaria masiva sumada a colosales déficits fiscales), está a punto de agotarse. Eso explica además, entre otros factores, las recientes caídas en los índices bursátiles y commodities como el petróleo, oro y plata, etc., que se irán acentuando conforme aumente el pesimismo.

En el medio financiero se usa una analogía conocida como “el gato muerto”, para explicar una situación como esta. El razonamiento es el siguiente: si tú arrojas un gato muerto de un edificio de 50 pisos, es probable que rebote cuando golpee el piso; pero no significa que haya revivido…todavía está muerto. Así pues, esta obviedad nos ilustra la ilusión de la “recuperación”, que en realidad no era otra cosa que un mero rebote de un enfermo terminal: el sistema económico basado en el endeudamiento exponencial que, por definición, no puede durar para siempre.

De ahí que intentar resolver un problema de consumo, deuda y crédito excesivos, empleando más de lo mismo, sea sencillamente estúpido.

El origen de esta fantasía, está a punto de cumplir 40 años en agosto, pues fue en 1971 cuando se abandonó el último vestigio del patrón oro. En aquella data, el presidente estadounidense Richard Nixon, eliminó esa ancla que estorbaba a la libre creación de crédito y dinero, y cuya acción se convirtió en el “pecado original” que nos ha llevado a la arruinada economía mundial de hoy.

Ahora bien, retomando el dato inicial de este artículo, el elevado indicador de desempleo en mayo es cosa del pasado. Es decir, si bien la información nos es útil para confirmar lo que en este espacio hemos venido adelantando desde hace meses, no es más trascendental que mirar hacia delante. Si ya sabemos lo que vendrá mañana, tenemos solo dos opciones: no hacer nada, o ser proactivos. Sobra decir que lo segundo da mejores rendimientos, por lo que vale tener presente las tres “i” más importantes para nuestras finanzas personales: inflación, impuestos e intereses.

De ellas, sobre las que menos control tenemos a escala individual, son las dos primeras. La última, intereses, está en función de algo sobre lo que sí podemos manejar mejor, que es nuestro nivel de deuda. Para la mayoría de las personas (que no lleva una adecuada administración de su dinero), quizás lo más conveniente sería empezar a liquidar sus cuentas pendientes, y formarse poco a poco un hábito de ahorro e inversión.

Si uno está dispuesto a pagarle a alguien más intereses a cambio de capital, qué mejor que pagárselo a uno mismo. A final de cuentas, el círculo virtuoso inversión-ganancias-reinversión, puede ser la guía sencilla y perfecta para navegar en medio de una tempestad como la que se avecina, y de la que muy poco habremos de escuchar en los medios masivos de comunicación, hasta que sea demasiado tarde.

Twitter: @memobarba