jueves, 16 de mayo de 2013

AUMENTA DEMANDA DE JOYERÍA, LINGOTES Y MONEDAS DE ORO ¿POR QUÉ?


Este jueves el Consejo Mundial del Oro (WGC) ha publicado las cifras de demanda del metal para el primer trimestre de 2013. Los resultados son elocuentes y positivos. De entrada, destaca la subida en el consumo que ha experimentado el rubro de la joyería, así como el de barras y monedas de oro en todo el planeta. 

Las joyas alcanzaron una demanda histórica en divisas, por más de 28.9 mil millones de dólares, y un total de 551 toneladas. Destacan India y China, que acapararon el 62% de este segmento del mercado global.

La demanda conjunta de joyería, lingotes y monedas tuvo su mayor expansión en India, con un crecimiento de 27%, mientras que en China y Estados Unidos escaló 20% con respecto al mismo período del año pasado.

Para nuestros vecinos, es la primera vez en más de siete años que experimentan un incremento anual en joyería.

De la misma manera en el sector oficial, los bancos centrales continuaron como compradores netos, y sumaron su séptimo trimestre consecutivo con adquisiciones arriba de 100 toneladas (109.2).

A pesar de estos datos, la demanda total aparentemente cayó en 13% (más adelante explicamos por qué solo en apariencia), alentada sobre todo por las grandes ventas de los fondos cotizados (ETFs), y las menores compras del área tecnológica.

Conviene subrayar la divergencia entre la gran demanda de inversión en valor, que se manifiesta en el tonelaje requerido para joyas, barras y monedas, y la especulativa o “institucional”.

En el primer caso, el énfasis está puesto por los inversionistas en la cualidad del oro como refugio, tanto para los que esperan un futuro con problemas de alta inflación como para los que anticipan deflación.

En otras palabras, su apuesta por el rey de los metales va más allá del precio.

Cabe recordar que este crecimiento del primer trimestre de 2013, sucedió incluso antes del gran ataque que detonó el desplome de las cotizaciones de los metales preciosos monetarios, oro y plata, que vimos en abril.

Por ello es previsible que en el segundo cuarto de este año, las estadísticas se disparen aún más.

En este primer círculo de inversores se encuentran las llamadas “manos fuertes”, que como hemos comentado, son las encargadas de retirar de un modo lento pero consistente, el oro físico del mercado. Tiende así a “desaparecer”.

Este ocultamiento es alentado por la especulación (manipulación) en futuros, que inunda el mercado con cantidades cada vez mayores de “oro” papel, tira el precio por la borda, y con ello cada vez menos y menos personas se sienten dispuestas a desprenderse de  su metal físico, o a mantenerlo en posesión de terceros.

El temor es por el riesgo de incumplimiento de pago que esto significa. No hay oro que alcance para todos.

En el segundo círculo, se ubican quienes más que en el valor, se fijan en el precio de corto plazo: los especuladores.

Estos cuando son de verdad profesionales, saben obtener beneficios ya sea que el mercado vaya al alza o a la baja. Por eso tampoco sorprende que haya habido grandes ventas de oro de parte de los ETFs, que llegaron casi a las 177 toneladas en el trimestre, con la tendencia negativa de los precios ya se advertía. Es su negocio.

Ahora bien. Incluso con estas liquidaciones, debemos aclarar que las tenencias totales de los ETFs al corte de marzo de 2013, apenas llegaban al 1% de las 175,000 toneladas de oro que existen sobre la faz de la Tierra.

De este modo, sus ventas constituyeron poco más del 0.1% de las existencias.

Reportes recientes indican que una parte de quien ha liquidado sus posiciones en ETFs, ha reubicado su capital en “cuentas localizadas” en oro, donde sí se tiene posesión sobre lingotes específicos.

Por último, debemos resaltar la diferencia entre demanda aparente y demanda real de oro.

La aparente que nos reporta el WGC, se refiere solo a la cifra que se cuadra con respecto a la oferta, proveniente de la extracción minera más el reciclaje.

La demanda real es de esas 175,000 toneladas aprox., más lo que se obtiene de la extracción minera.
La razón es que el oro siempre tiene un poseedor y así, un demandante. Para fines prácticos, casi todo el oro que se ha extraído a lo largo de la historia está todavía aquí en alguna forma. ¿Por qué? Porque el oro es 
dinero, y como tal, no se tira.

Dinero auténtico que está siendo demandado al guardarse lo mismo en bóvedas que en alhajeros, debajo de la cama, enterrado en el jardín, etc., y cuya escasez aporta a su valor.

El oro es la “materia prima” que tiene el mayor ratio stock-to-flow (existencias sobre flujo) de todas, precisamente por ser atesorado. El segundo lugar lo ocupa la plata. Esta característica es la que los diferencia y convierte de hecho, en los metales preciosos monetarios. Riqueza material que, como tal no, puede ser creada de la nada.

Vaya diferencia con respecto a las divisas fíat (pesos, dólares, euros), cuyos apologistas, nos están conduciendo a un callejón sin salida en esta crisis, cuyos efectos, marcarán un hito en la historia de la humanidad.

Visto así, no sorprende que la gente por conocimiento o intuición se percate de esta anomalía, y por eso, estén acumulando y resguardando sus metales mejor que nunca, pues durante la peor parte de la crisis por venir, seguro los van a necesitar.

martes, 14 de mayo de 2013

¿LOS ESTÍMULOS MONETARIOS SE ACERCAN A SU FIN?


Las últimas semanas han estado cargadas en los medios financieros, de información que, según nos dicen, supone un fin inminente a la oleada histórica de flexibilizaciones cuantitativas (QE, por sus siglas en inglés), principalmente, desde la Reserva Federal (Fed), banco central de Estados Unidos.

La CNBC reporta un caso típico, como el de un estratega de J.P. Morgan, Geoff Lewis, quien asegura que su visión es que “no habrá más QE desde los Estados Unidos después de diciembre de este año.”

Sin embargo, esta equivocada conclusión es producto de un análisis “cortoplacista”, típico de aquellos que solo se dejan influir por las noticias del momento, por la coyuntura económico-financiera.

Conscientes o no, le hacen el juego al optimismo oficial de autoridades políticas y monetarias que, en cada oportunidad, exaltan los datos que consideran buenos y desdeñan los que no les convienen.

Poco les importa que la mayoría desinformada del público, sea inducida de este modo a tomar decisiones equivocadas.

Estos “expertos” citan una y otra vez, lo positivos que han sido los últimos datos de la economía más grande del mundo, como los del empleo en abril, que reportaron un incremento en la nómina no agrícola de 165,000 puestos de trabajo, superando el esperado de 145,000 plazas, y que se supone permitieron que la tasa de desempleo disminuyera a 7.5%.

No obstante, la realidad es muy distinta. Ni hay recuperación real ni los estímulos monetarios serán retirados.

Para decirlo claro, la estrategia de salida de la Fed es una: no hay estrategia de salida.

Y no la hay porque esta política acomodaticia global no tiene precedente, y en el fondo, como lo hemos expuesto en este espacio, cada día existen más indicios de que la peor pesadilla de los banqueros centrales, la deflación –lo opuesto a la inflación, se está presentando.

El actual fenómeno de “backwardation” en el mercado del oro, que tiende a hacerse permanente, es el más prominente de los síntomas (los detalles y explicación de esto los encuentra aquí)

La fórmula que dictan los libros monetaristas y keynesianos, asegura que la vía para contrarrestar la destructiva deflación, es la impresión monetaria y la expansión del gasto público. Por eso ambas herramientas han sido utilizadas al extremo desde el inicio de la crisis de 2008-2009, y a la fecha, siguen cruzando los dedos para que den resultado.

Sus esfuerzos, no solo serán inútiles, sino además agravan el problema deflacionario.

No hay duda de que el rebote económico que propiciaron con esos instrumentos, es solo eso, nada más.
Retirar los estímulos QE no ocurrirá, en tanto que estos son los alfileres que sostienen la maltrecha economía del planeta.

La Fed, el Banco de Japón, el de Inglaterra, etc. pretenden en cambio llegar hasta las últimas consecuencias en su expansión crediticia y monetaria, con el único fin real que tienen: destruir sus divisas. ¿Qué otra cosa puede ser el aspirar a que los precios suban y suban?

Ahora bien. Los optimistas y promotores del “inminente” retiro o recorte de las rondas de flexibilización cuantitativa, deberían dejar de esconder que omiten a propósito las propias palabras de la Fed, que en el último comunicado de su Comité de Mercado Abierto (FOMC), dijo sentirse “preparado para incrementar o reducir el ritmo de sus compras (de activos), para mantener una adecuada política acomodaticia conforme cambien la perspectivas del mercado de trabajo o la inflación.”

En todo caso, con la debilidad económica de fondo, la Fed estaría más cerca de expandir sus rondas QE –con la están “imprimiendo” 85 mil millones de dólares mensuales, que de detenerlas.

Más allá todavía, la Reserva Federal asegura que esta política monetaria expansiva, permanecerá por un “tiempo razonable” después de que concluya su programa de compra de activos.

En suma, de la misma manera que una golondrina no hace verano, “buenas cifras” económicas temporales no hacen una recuperación auténtica.

Lo único cierto, es que este experimento universal, cuyo sistema monetario está basado en dinero fíat (de papel, digital, etc.), que comenzó con el abandono formal del patrón oro en 1971, tendrá un desenlace fatal de consecuencias insospechadas.

Así ha sucedido cada vez que se ha intentado en el pasado crear “dinero” para intentar salir de una crisis, y ésta, no será la excepción. La novedad en todo caso, es que sucede a escala mundial.

Solo aquellos que cuenten en sus manos con dinero real, oro y plata, serán capaces de ver en retrospectiva el bien que se hicieron a sí mismos al tenerlos. Ellos, como medios de pago en sí mismos,  serán el último refugio de pie, cuando llegue el inevitable colapso de las deudas impagables, ese gran cáncer económico, que nos tocó vivir.

viernes, 10 de mayo de 2013

REFORMA FINANCIERA, UN ARMA DE DOBLE FILO


El tema económico de la semana en México, ha sido el de la presentación de la Reforma financiera. Ésta forma parte del paquete de cambios que ha propuesto el presidente Peña Nieto, y que como sabemos, ya ha dado algunos resultados positivos, como el de la Reforma educativa.
Imagen: monitornacional.com

El Pacto por México después de todo, pese a algunos tropiezos recientes, sí está rindiendo frutos.
La Reforma financiera tiene prácticamente como único propósito el expandir la oferta de créditos para los mexicanos, a precios más competitivos, es decir, con tasas de interés más bajas. El resto de los ajustes propuestos a la legislación, están en función de ese objetivo.

Es muy claro que el gobierno de la república tiene en mente el cumplimiento de sus ofertas de campaña, entre las que se encuentran un mayor crecimiento y la generación de empleos.

Esto no se puede alcanzar si las instituciones financieras, en particular los bancos, no cumplen con una de sus funciones principales, que es la de ser intermediarios entre los ahorradores y los demandantes de préstamos.

No hay duda de que una vez aprobada, esta reforma será muy exitosa en la consecución de su meta central. La situación del mundo con tasas (manipuladas) en mínimos históricos, y un "tsumani" de capitales auspiciados desde los principales bancos del mundo, le darán el empujón.

No obstante, es ahí donde reside el mayor de los riesgos que implica, y del nadie está hablando: que se llegue al extremo que ya conocemos de sobra en el país, el del exceso de endeudamiento.

Se olvida que antes del crédito, va el ahorro, y al menos durante la presentación de la Reforma, no se mencionó ni siquiera una vez esta palabra. Alentar el endeudamiento pero no el ahorro, es muy peligroso.

Y es que hay muy pocas cosas tan fáciles y seductoras como abaratar el dinero. Por eso es que tanto políticos de “derecha” como de “izquierda”, no le ponen objeción a la expansión crediticia.

Mientras fluya el dinero a raudales, el efecto de felicidad que produce lo podríamos equiparar al del alcohol. Mientras éste abunde la fiesta sigue, pero el problema llega cuando las botellas se terminan y la resaca aparece.

De la misma manera sucede con las deudas. Mientras a uno le presten y le presten, siempre se podrá conseguir un poco más para pagar las atrasadas, pero el inevitable momento de pagar lo que se ha acumulado, llega tarde o temprano. El “arma”, es de doble filo.

Entre los aspectos positivos de la reforma, están el incentivar la competencia y brindar mayor información a los usuarios, para ayudarles a tomar decisiones. También, fortalecer a la Condusef para que emita recomendaciones firmes a instituciones financieras, y determinar cuáles son las sanas prácticas para la comercialización de servicios financieros.

Asimismo, facilitar la movilidad de los clientes para que no se sientan atados a un solo banco.

A estos, se les simplificaría la ejecución de garantías para que, en caso de no pago, les sea más fácil recuperar su inversión.

Por el lado de la banca de desarrollo, se promoverá que financien más y mejor a las pequeñas y medianas empresas, apoyándolas con garantías, mejores plazos y condiciones, etc., para propiciar la innovación, creación de nuevas patentes y proteger sus derechos de propiedad industrial.

Las bondades de la reforma han llevado al propio gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, a señalar que el impacto en el Producto Interno Bruto sería de alrededor de medio punto porcentual en dos o tres años.

En fin, se están echando las campanas al vuelo. Tanto, que se presume que no se cayó en el error de reducir las tasas de interés “por decreto”.

Sin embargo el reto, insistimos, está en cuidar que las autoridades –que ahora tendrán más “dientes” para evaluar la colocación crediticia de los bancos y poner topes a sus inversiones en otros instrumentos, no conviertan esa evaluación en presión, para que presten a como dé lugar. Eso sería tan malo o peor, que el decretar tasas bajas.

Las tentaciones a resistir son muchas. Por eso, ojalá que los legisladores pongan manos a la obra y apliquen candados para que esto no ocurra, y podamos estar más tranquilos de que esta reforma, en el futuro, no traerá una nueva crisis. Esperemos que así suceda.

lunes, 6 de mayo de 2013

MERCADO DEL ORO: ¿NUEVO ATAQUE INMINENTE?

Guillermo Barba y Antal Fekete
Este domingo fue publicada en The Daily Bell, una extraordinaria entrevista realizada al Prof. Antal Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía. 

Dada la profundidad e importancia de los temas ahí expuestos, este blog dedicará el espacio necesario a comentarlos, pues sus ideas dan sustento desde la academia, a lo que algunos de los más avezados inversores y periodistas, observan y comentan en su diaria actividad.

De entrada, por ejemplo, la tan comentada caída en el precio del oro.

Fekete considera que éste, el precio del metal, se dirige hacia la “extinción”. No cree que el oro vaya rumbo a cotizaciones de cinco dígitos, o en todo caso, considera que antes de que eso suceda, la “backwardation” permanente en su mercado habrá cerrado “todos los mercados de futuros”. Un desastre, desde luego.

¿Qué es “backwardation”? Es la condición del mercado que se presenta cuando la llamada “Base del oro”, es negativa. En términos muy simples, la “Base” es la diferencia que hay entre el precio del contrato de Futuro más cercano y el del metal al Contado. Si ésta es positiva, que sería lo normal, la condición es de “contango”, y lo opuesto, donde estamos ahora, “backwardation”.

Una explicación más amplia de esto la encuentra en un artículo previo: Daños Inminentes, el Oro se Acaba.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, nunca imaginó que miles de millones de dólares de los que está imprimiendo mes a mes, se irían para comprar el metal, con lo que la “Base del oro” (gold basis) se hundirá más, empujando así la tendencia de la “backwardation” a volverse permanente. Un signo inequívoco de que la disponibilidad de oro al contado, es cada vez menor.

Por supuesto, no es que el oro se esté terminando, sino que cada día sus tenedores son menos propensos a desprenderse de él, para abastecer al mercado. Esto, incluso ante la posibilidad real de obtener ganancias libres de riesgo, pues estando en “backwardation”, pueden vender su oro físico y en el mismo instante, comprar un contrato de futuros que se los reponga,  para entrega posterior, a un precio más bajo.

Una permanente y creciente Base negativa, por tanto, indica que los inversores en oro despreciarán esta tentadora oferta, ante el riesgo creciente de que la promesa de entrega, se quede en eso. Ese es el colapso del mercado de futuros del que bien nos advierte Fekete.

Una vez que éste ocurra, el oro no podrá ser comprado a ningún precio, y estaría solo disponible a través del trueque (intercambio directo) –el último recurso durante la deflación, que traería como consecuencia el colapso del sistema monetario global. Así se echa por la borda el viejo mito de que el oro solo es atractivo en épocas de elevada expectativa inflacionaria.

Este posible escenario ha sido desestimado por la mayoría de los economistas, que no ven lo que tienen delante de sus ojos: “la mayor contracción económica” de la historia, como la denomina.

Fekete es contundente: keynesianos y monetaristas han desaparecido la diferencia entre materias primas ordinarias y materias primas monetarias (oro y plata), y con ello, cometido un grave error.

Carl Menger, en “On the Origins of Money”, explica la preferencia de las personas en su interactuar, por seleccionar como medio de intercambio general a las materias primas más líquidas, o lo que es lo mismo, a aquellas cuya utilidad marginal disminuye al ritmo más bajo de todas, lo que las vuelve únicas y distintas: los metales preciosos monetarios.

En otras palabras, el apetito por el oro y la plata para cualquiera, prácticamente no tiene límites en cantidad, como sí por ejemplo para el trigo o el maíz, justo por su capacidad de ser liquidados (intercambiado) por casi cualquier cosa que se desee, en cualquier momento, incluso tan lejano como años, décadas o más allá, pues se pueden atesorar. Estas cualidades, los convirtieron en dinero.
Imagen: Silverbearcafe

Fekete dice que por esta razón, el oro no obedece la Ley de la Oferta y la Demanda, pues puede darse que un precio más alto no traiga consigo mayor oferta. Es más, a veces provoca que ésta disminuya –por la reticencia de las “manos fuertes” a deshacerse de él, y no solo eso, sino que la amenaza de precios del “oro” papel que se desploman en el tiempo, lejos de asustar a los inversores, los induce a aumentar la demanda de entrega física del metal, como está sucediendo.

Por eso, más allá de la observación del precio del oro, es mucho más importante dar seguimiento a su Base (Futuro – Contado), su Cobase (Contado – Futuro) y a su interacción, que nos revelará qué tan cerca estamos de la fase permanente de “backwardation”.

Fekete piensa que Bernanke ha despertado a los peligros que esto implica, y que por ello estaría tratando de detener el estado actual de “backwardation”, en tanto que huele de cerca la peor de todas sus pesadillas, la deflación.

La vía es la misma de siempre: atacar los precios del oro vendiendo cantidades ilimitadas de futuros, a través de sus “títeres”, como denomina a los Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos). Claro, insistimos, lejos de asustar a los inversionistas como desea, genera el efecto contrario. La gráfica de más adelante es elocuente.

Lo anterior, nos lleva a pensar en la posibilidad real de que, en el futuro más o menos cercano, un nuevo gran ataque al mercado del oro se presente. Todo dependerá del comportamiento de la base y la cobase.

El siguiente gráfico (cortesía de monetary-metals.com) es contundente. Los manipuladores intentaron sacar al oro de territorio de cobase positiva (backwardation), y lo lograron momentáneamente, desde el +0.18% el 12 de abril, hasta -0.08% el día 16, justo después de los desplomes de los días 12 y 15.

Sin embargo, la victoria fue pírrica, y además, la cobase (línea roja. En azul la "Base") aumentó casi de inmediato a +0.26% para el 1 de mayo. La siguiente ocasión, necesitarán una “artillería” más pesada.

Como sea, lo cierto es que en cada ocasión los ataques serán menos efectivos, y el apocalíptico escenario planteado por Fekete, estará más cerca.

viernes, 3 de mayo de 2013

BANCOS CENTRALES AUMENTARÁN ESTÍMULOS, EMPEORARÁN DEFLACIÓN


Ayer el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, anunció por primera vez desde julio de 2012, la decisión de recortar su tasa de interés a un mínimo histórico, 0.5% desde el 0.75% donde estaba.

Los datos más recientes confirman que la zona euro continúa en recesión, acumulando ya cinco trimestres consecutivos de caída de su Producto Interno Bruto, con su producción manufacturera contrayéndose a un ritmo mayor y peor aún, con desempleo del 12.1%.

Como era de esperarse el euro cayó más de 1% frente al dólar, pero lo más relevante, es que Draghi dejó la puerta abierta a mayores “estímulos”, como imponer tasas de interés negativas a los depósitos que se mantengan en ese banco central, para empujar a los bancos comerciales a que no guarden su dinero con él, sino que busquen colocarlo en préstamos, que en la imaginación de estos tomadores de decisiones, impulsará la economía.

El banco de la eurozona cede así a las intensas presiones que ha recibido desde el Fondo Monetario Internacional (FMI).

No podemos olvidar que desde marzo, su titular, Cristine Lagarde, declaró que deberían bajar las tasas y tolerar una mayor inflación, y hace menos de dos semanas volvió a la carga, recalcando que el BCE tenía “margen de maniobra” para el recorte de tipos de interés, pero que a ellos correspondía decidir cuándo hacerlo.

Vaya, con mensajes públicos como estos, no sorprende que hayan cedido tan pronto, pues en privado, deben ser todavía más intensos.

De forma paralela, también esta semana la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), dejó en claro que está lista para actuar, ampliando o reduciendo, su inyección de liquidez que hasta ahora mantiene en 85 mil millones de dólares mensuales.

En realidad, su presidente, Ben Bernanke, está hablando entre líneas a todos aquellos que especulaban en cada reunión de su Comité de Mercado Abierto (FOMC, en inglés), sobre la “inminencia” de una disminución en el ritmo de compra de activos de su programa de flexibilización cuantitativa (QE): no habrá tal.

Por otro lado, no debería sorprendernos la idea de que detrás de la cortina, las cabezas de estos y otros poderosas bancos centrales como el de Inglaterra, Japón y el propio FMI, se estén “coordinando” –por así decirlo, para enviar la señal errónea al público de que están en control y dispuestos a hacer lo que sea necesario, para revivir la economía.

Recordemos que en abril, la propia Fed tuvo que admitir que “por error”, envió con un día de anticipación las minutas sobre su última reunión del FOMC, a una selecta lista de políticos, cabilderos y funcionarios bancarios.

De esta pifia se pueden pensar todo, menos que esa lista fue aleatoria. Muchas ventajas se pueden obtener de información privilegiada, por lo que no es descabellado pensar que en materia de decisiones de política monetaria como la del BCE, también existen filtraciones y “cooperación” de muy alto nivel.

Ahora bien, estas recetas de manipular los tipos de interés e imprimir dinero sin límites, que sin duda habrán de continuar y expandirse, se han empleado desde el mismo comienzo de la crisis en 2008, y no han resultado por una razón: no pueden funcionar.

A la economía global no se le puede revivir con más crédito, cuando ese es justo el cáncer de las deudas impagables y el dinero sin respaldo en oro lo que la tiene en terapia intensiva.

No solo eso, sus estímulos están llevándonos cada día a empeorar las presiones deflacionarias, es decir, la caída de precios en el mundo, que se expresan en la baja de los rendimientos de los bonos gubernamentales, que continúan cerca de mínimos históricos, y en el desplome de precios que han sufrido las materias primas

De ellas, mención aparte merecen los metales preciosos monetarios, el oro y la plata, pues su calidad de dinero real, es motivo político suficiente para inducir y magnificar el derrumbe de sus cotizaciones.

En el artículo anterior (“El Oro se Acaba…”), explicamos cómo las tasas de interés artificialmente deprimidas, más el ataque a los precios de metales preciosos monetarios, lo único que acentúan es el proceso en el cual el fenómeno de “backwardation” (que indica la relativa escasez física en el mercado, con precios al contado más altos que los del contrato de futuros) tiende a volverse permanente, y el dinero real se esconde de la circulación.

Con cada embate, cada vez hay menos y menos “manos débiles” que sueltan su oro y plata a cambio de divisas –para protegerse del riesgo de impago y pérdidas, se acrecienta la “backwardation” y así, aflora una consecuencia no deseada por los banqueros centrales: el rechazo al dinero de papel, y por ende, a la deuda en que se “respalda”. La Gran Deflación.

Por eso en México, Europa y Estados Unidos, no dejan de decir que la inflación está “controlada”. Es justo lo opuesto.


Se les ha salido de control pero a la inversa de lo que dictan los dominantes y equivocados preceptos monetaristas y keynesianos.

México parece que no se quiere quedar atrás en esa carrera de reducción artificial y global de tasas.

El propio Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, lo dejo entrever esta semana en una declaración que luego intentó matizar. Dijo que para el segundo semestre de este año, podría considerar un nuevo recorte a su tasa de interés de referencia si la inflación bajaba del 4%.

Pese a la enmienda, lo cierto es que fiel a su estilo, Carstens no resistió la tentación de mostrar lo que guarda “in pectore”, y hacer notar que también percibe los síntomas deflacionarios.

En fin, el pánico se hace presente en políticos y banqueros centrales.

Lo curioso es que su peor pesadilla, la deflación, es justo lo que sin querer están impulsando, hasta el punto en el que alcancemos una depresión económica tal, que a la distancia la Gran Depresión del siglo XX parecerá un día de campo. Solo aquellos con oro y plata físicos en las manos, los últimos extintores de deuda, saldrán mejor librados. 

lunes, 29 de abril de 2013

DAÑOS INMINENTES: EL ORO SE ACABA…(BACKWARDATION vs.CONTANGO)

Imagen: Seeitmarket

No, por supuesto que el título de este artículo no se refiere a que el mercado alcista del oro esté terminado, ni a que sus existencias se estén consumiendo a un ritmo tal que tiendan a desaparecer, para fines prácticos, de la faz de la Tierra (como por cierto, sí ocurre en el caso de la plata por sus crecientes usos industriales).

En cambio, nos referimos a un fenómeno que, como secreto a voces, corre entre la comunidad más informada de inversores en metales preciosos: el oro y la plata, el dinero real, está “desapareciendo” misteriosa y constantemente del mercado tangible.

Los detalles los comentamos de manera más amplia en los artículos “Caída en Precio del Oro Desata ´Tsunami´ de ComprasFísicas” y ¡ExplotaDemanda de Onzas de Plata en México! ¿Por qué?, que dan cuenta de cómo en todo el orbe la gente está adquiriendo enormes cantidades de ambos metales, y retirando el que tienen bajo resguardo de terceros.

Este acto de “desaparición” no tiene nada que ver con la magia, pero sí con el conocimiento o la intuición de los inversionistas, de que el punto más álgido de la crisis que inició en 2008 no ha sido visto, y que cada día el riesgo de que les incumplan en la entrega de su tesoro, es más grande.

Este fenómeno se está expresando de forma inequívoca en algo que se conoce como “backwardation”, y que está presentándose en el mercado del oro, con una tendencia a volverse permanente.

Para explicar de forma muy simplificada lo que esta palabra inglesa significa, y más importante, las consecuencias de su permanencia, es oportuno comenzar por hablar de su opuesto, el “contango”.

Éste nos remite a la “normalidad” presentada en el mercado: que el precio al contado de una mercancía como el oro (spot), el de entrega inmediata, sea más bajo en comparación con su precio en el contrato de futuros.

El diferencial está en función del costo de financiamiento por efectuar esa compra hoy en el mercado spot.

Como ambos, el efectivo y el oro pueden ser tanto dados como tomados en préstamo, habrá siempre una diferencia aritmética entre las tasas de interés que se pueden obtener por ellos.

Es así que tanto el tenedor de oro como el de dólares en este caso, podrían obtener una rentabilidad por prestar sus recursos.

Si por ejemplo, en el período del contrato de futuros, mis dólares ganarán el 1% de rendimiento, y el prestamista de oro pudiera obtener una tasa de 0.25%, es de esperarse que yo tenga que pagarle en compensación el 0.75% sobre el precio spot si es que quiero el metal que ofrece.

De lo contrario, el vendedor preferiría enajenar ya su oro y depositar sus dólares él mismo, para obtener la ganancia esperada y completa.

Como es obvio, ese 0.75% irá disminuyendo conforme se acerque el vencimiento del contrato.

Por pura aritmética, mientras las tasas de interés en dólares sean mayores que las de préstamos en oro, se estará en “contango”, pues el precio de futuros estará por encima del spot: el diferencial de tasas será positivo y su curva, ascendente.

Si sucede lo contrario, y el precio spot es más elevado que su futuro, se está en “backwardation”.

Esto ocurre desde luego, si las tasas de interés en dólares caen por debajo de las tasas de préstamos en oro, y el diferencial es negativo. Eso, es justo lo que está ocurriendo ahora. La pregunta es, ¿por qué?

La respuesta es sencilla, y de nuevo, la encontramos en el fenómeno del enorme y creciente apetito por el oro y la plata físicos, sobre todo por parte del llamado “dinero inteligente” o “manos fuertes”.

Esas que no quieren los metales preciosos como especulación de corto plazo, es decir, no lo buscan por su precio, sino por su valor, y por tanto, los acumulan más cada vez que el diferencial es positivo, pues es el instante en que las probabilidades de encontrar oro a cambio de efectivo, son las mejores: su precio es relativamente bajo en comparación al futuro.

De ahí que el oro se esté “acabando” o “escondiendo”: estando en “backwardation”, los inversores están expresando su preferencia en pagar más hoy por metal contante y sonante, que por una promesa de entrega más barata en el mañana.

En el fondo, esta implicación es gravísima: el rechazo del papel dinero (fíat), y la preferencia por el dinero real, incluso ante la posibilidad de mayores ganancias, pero que no dejan de ser promesa. Nada más.
Imagen: Debtonation

Visto así, ya no es tan sorprendente que la demanda física haya estallado como lo ha hecho, con el desplome inducido de precios en el mercado de papel.

Los manipuladores ofrecen cada vez más y más “oro” y “plata” imaginarios que tiran la cotización, los metales físicos se esconden de la circulación y al final, millones de manos se darán cuenta de que fueron defraudados, pues no hay existencias materiales que alcancen para todos.

A las “manos fuertes”, se les ha hecho el favor más grande de su vida, al poner de regalo los que serán los últimos refugios de pie, cuando el colapso deflacionario que nos está tocando vivir, haga sentir todos sus efectos, y que los bancos centrales intentarán sin éxito, compensar con más impresión monetaria.

Justo por eso, las “manos fuertes” no se sienten motivadas a desprenderse de sus metales ni siquiera a precios mayores, con lo que la amenaza de “backwardation” permanente, crece.

¿Quién quisiera soltar el bote que podría salvar la vida propia y de su familia, en medio de un barco que zozobra, incluso si le ofrecieran la máxima de las riquezas?

Hay algo que cierra este círculo vicioso. La única opción aparente para combatir el riesgo de “backwardation” continua, es obligar a los tenedores a vender su oro, presionando aún más abajo aumentando la oferta de “oro” papel.

Los manipuladores obtienen así efectos no deseados, pues cada vez será menor la cantidad de oro en “manos débiles” que soltarán sus monedas, lingotes, etc., por lo que en términos relativos el rechazo al dinero papel se disparará, tendiendo como siempre hacia su verdadero valor: C E R O.

Como podrá entenderse, es en este punto donde aquellos que aún no lo comprendan, verán por fin con claridad la diferencia que existe entre precio y valor, y por qué pese a su desplome en términos de dólares, euros, pesos mexicanos, etc., el oro y la plata cada día se vuelven más valiosos.

El oro es propiedad privada, que no se ve en el espejo de la hoja de balance de alguien más, si se tiene en físico. De esta forma, es la única manera de evitar el riesgo de incumplimiento de pago (default) y de pérdidas totales.

Vaya, después de todo, el viejo J.P. Morgan tenía razón: “el oro (y la plata) es dinero, todo lo demás, es crédito”… palabras pues, que hoy más que nunca, se lleva el viento.

viernes, 26 de abril de 2013

¡EXPLOTA DEMANDA DE ONZAS DE PLATA EN MÉXICO! ¿POR QUÉ?

Libertad silver ounce
Onza de plata Libertad

Hoy en este blog le traigo una noticia tan buena como exclusiva: la demanda de onzas de plata Libertad, explotó en México desde el desplome inducido de precios de los metales preciosos monetarios, que inició como tal el 12 de este mes.

Los ahorradores nacionales están despertando así de un largo sueño, que provocó que en 2012, se tuviera una fuerte caída en la demanda de estas monedas, como lo reportamos en enero.

Luego de ese “descanso” del año pasado, los inversionistas mexicanos están regresando no a liquidar sus onzas, sino a comprar todas las que pueden.

Y es que según datos proporcionados por el propio Banco de México (Banxico) a este periodista, a través del oficio OFI006-8614, tan solo al corte del miércoles 23 de abril, iban ya vendidas más de 174 mil onzas en este mes.

En otras palabras, en solo 23 días se vendieron más que en los tres primeros meses del año juntos, y lo más probable es que la mayoría de ventas haya ocurrido durante las últimas dos semanas.
En enero, febrero y marzo, el total de estas monedas puestas en circulación fue de 46,714; 82,634 y 44,063, respectivamente.

¿Por qué se venden como pan caliente? Bueno, de entrada las monedas Libertad de plata están en precios que no se veían desde 2010, alrededor de 350 pesos cada una a la fecha. Un 40 por ciento más baratas que justo hace dos años –finales de abril de 2011, cuando tocaron su récord histórico por encima de 610 pesos.

La mayoría de los bancos las ofrecen a sus clientes, pero le sugiero que compare precios antes de comprar.

Lo más importante es comprender que la causa principal de que esta demanda se haya disparado, es que el oro y la plata son los refugios financieros por excelencia, el dinero real, que se ha puesto de oferta a la mitad de la crisis económica que está muy lejos de terminar en el mundo.

Es como si alguien se hubiese puesto a regalar salvavidas en un barco que se hunde.

Es grato saber que México no es la excepción a la regla, ya que en otras partes del planeta se está viviendo también esta fiebre por los metales preciosos físicos.

En Estados Unidos, la Casa de Moneda (US Mint) tuvo que suspender esta semana la venta de sus monedas de un décimo de onza de oro, pues se agotaron sus existencias. Al día de hoy acumula ventas por 203 mil 500 onzas de oro, más que los dos meses previos juntos y que el total de enero.

En una entrega anterior, dimos cuenta de cómo el Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), ha descrito como una “ola masiva” el apetito de los inversionistas por los metales preciosos monetarios. También de cómo en China e India, los principales consumidores a nivel internacional, hay reportes de altos premios, es decir, sobrecostos, que la gente está dispuesta a pagar con tal de hacerse de monedas o lingotes, que por otro lado, escasean en Dubai.

Estas señales contrastan con las descomunales ventas de oro y plata papel en el mercado de futuros, que son las responsables de haber tirado los precios por la borda.


Para decirlo muy claro, tenemos que insistir en que detrás de estas abruptas caídas, existen poderosos intereses financieros encabezados por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que han tenido siempre un especial interés por mantener deprimido el precio del oro.

La razón es muy sencilla. Éste es el termómetro que nos dice sin error, lo mal que andan las cosas en la economía, y en particular, en el sistema financiero global. Su calidad de dinero universal, más su “pecado” de no poder ser reproducido a voluntad de los gobiernos, lo convierten en el enemigo público número uno de sus corrompidas divisas fíat (dólares, euros, libras, etc.).

Por eso su herramienta ideal son los derivados, “oro” y “plata” papel que pueden ser creados también sin límites, por supuesto, siempre que sus tenedores no demanden la entrega material de su tesoro, pues no hay metal que alcance para todos. Un fraude.

En este sentido, en cada ataque como el atestiguado a mediados de este mes, hay evidencia de masivas acciones coordinadas de venta de estos papeles para influir, o sea manipular, lacotización de estos metales preciosos a la baja. Del resto se encargan técnicamente traders, robots y algoritmos, que magnifican los efectos negativos al tocar niveles críticos.

La mala noticia para los manipuladores es que se puede crear todo el metal papel que quieran para vender, pero las existencias físicas son limitadas y la gente está yendo por ellas. Los datos de demanda física creciente son elocuentes, como también el desplome como nunca antes de losinventarios existentes en el COMEX (Commodity Exchange). En este blog también advertimos esto el 12 de abril.

¿Qué ocurrirá cuando los tenedores de ese oro papel quieran que se les entregue materialmente?

Así es, a alguien se le quedará mal. No es difícil prever que de llegar ese día, a los afectados se les liquidará con dinero papel bajo cláusulas de “fuerza mayor”. El mercado, al final, siempre se impone. Por eso, la racha alcista del oro y la plata, luego de esta corrección acelerada artificialmente, continuará en esta década hacia límites desconocidos.

Cada día más gente conoce esta realidad y como en el juego de las sillas, mejor se están llevando su oro y plata a casa, antes de que acabe la música junto con la diversión, y se queden sin lugar, con las manos vacías.

viernes, 19 de abril de 2013

CAÍDA EN PRECIO DEL ORO DESATA “TSUNAMI” DE COMPRAS FÍSICAS

Imagen: BBC

Luego de dos días de arteros ataques al precio del oro el viernes pasado y el lunes de esta semana, que propiciaron que el mercado entrara en un pánico que no se veía desde hace tres décadas, las evidencias demuestran una vez más que lejos de apartarse del metal áureo, los inversores más avezados están comprando tanto como pueden en el mercado físico.
´
El Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés) dijo este jueves que una “ola masiva” de compras físicas se está presentando por todo el globo, debido a la baja de sus precios.

Su director general, Aram Shishmanian, emitió ayer un comunicado de prensa muy revelador en el que afirma: “Ha quedado cada vez más claro en el curso de la semana pasada, que la caída en el precio del oro fue disparada por especuladores operando en el mercado de futuros.”

Asimismo, explica que el alza en las compras físicas del metal, está abarcando mercados que van desde India y China, los más grandes, hasta Estados Unidos, Japón y Europa. No hay duda pues, de que este grupo de inversionistas agradece la oportunidad que el abaratamiento del oro les significa.

Shishmanian agrega en su comunicado que el WGC, está “viendo escasez de barras y monedas en Dubai”, mientras que en Bombay y Shanghai los altos “premios” (diferencial sobre el precio “spot”), revelan que el público está incluso dispuesto a pagar un sobreprecio elevado.

El WGC concluye que esta dinámica de alta demanda y oferta limitada, es la que en largo plazo determina la tendencia de largo plazo, y con razón.

Por otra parte, la Casa de Moneda de Estados Unidos (US Mint) reportó este miércoles ventas por 63,500 onzas de oro, un nuevo récord para un solo día y más que el total de marzo. En lo que va de abril, ha vendido ya 153 mil onzas, que supera la cifra de los dos últimos meses juntos, y la de todo el mes de enero.

La Asociación del Oro de China, según reporta el portal Hardassetsinvestor, dijo que las ventas minoristas de su país se han triplicado esta semana. Bloomberg por su parte, da a conocer que la Federación de Comercio de Gemas y Joyería de India, dijo que la demanda llegó a su punto más alto en lo que va de este año.

Todos estos reportes, más aquellos que se presentaron incluso antes del desplome de precios en los metales preciosos monetarios, dan indicios claros para el que lo sabe ver, de que las “manos fuertes” de los inversores más informados están retirando cada día más y más existencias del mercado. Gran parte de ellas emprendiendo un viaje sin retorno al lejano Oriente.

Esto es muy relevante pues, como aquí se ha dicho antes, la cantidad de “oro” y “plata” papel en el mercado es infinitamente superior a la que es posible entregar en físico. Por esta razón, es indispensable que toda inversión se materialice, o de lo contrario, el riesgo de impago hace que la protección que brindan estos activos se vuelva imaginaria.

Eso tiene desde luego una explicación lógica. El mercado de lingotes, monedas, etc. tiene una limitación material en cuanto a sus existencias, el otro, no. Por ello, la sobreoferta de papel siempre tendrá el potencial de tirar los precios a voluntad de sus grandes tenedores (como JP Morgan, por ejemplo), que tras bambalinas podrían estarse coludiendo para optimizar el alcance de sus metas.

El sistema de reserva fraccionario con que operan los denominados “Bullion Banks” –bancos especializados en metales preciosos, y los préstamos de oro que han realizado los bancos centrales, hacen que esto, pese al escepticismo, vaya más allá de cualquier teoría conspirativa.

Como quiera, lo cierto es que pasada la tormenta y terminada la corrección, el oro y la plata tienen un destino mucho más alto a lo largo de esta década.

Las presiones deflacionarias que se presentan en el mundo, no hacen más que anticipar que la impresión monetaria que harán los bancos centrales para intentar inútilmente compensar sus efectos, tendrá en última instancia consecuencias desastrosas para la humanidad.

Sus intenciones de destruir el poder adquisitivo de sus divisas se harán cada día más evidentes –como ahora en Japón, igual que el despertar de más y más personas sobre la importancia de protegerse con dinero real. El tiempo, habrá de confirmarlo.

martes, 16 de abril de 2013

¡COLAPSA PRECIO DEL ORO! "BIENVENIDOS" A LA GRAN DEFLACIÓN

La confusión y el pánico, se han apoderado del mercado del oro. Este martes, su precio cayó a niveles mínimos de más de dos años, con un desplome vertical de proporciones históricas.
Imagen: Yahoo


Este suceso, nos lleva a separar con claridad a dos tipos de personas: la mayoría que repite que el oro está hundido en una tendencia bajista de la que no se recuperará, y los pocos que se frotan las manos por la cercanía de una nueva oportunidad de compra.

En esta última categoría minoritaria, se encuentran inversionistas de “manos fuertes”, que saben de sobra que su mercado alcista mayor está lejos, muy lejos de haber concluido, por lo que ven el derrumbe de precios como una noticia extraordinariamente buena. Lo ven como la coyuntura ideal en la que los billetes que traen en la bolsa, les permiten adquirir más riqueza.

Esas manos comienzan frotarse, pues no son “traders” ni especulan con ganancias rápidas, y en cambio mantienen posiciones a largo plazo y en metal físico, que acumulan de manera regular por su valor y cualidad de dinero real, no por las variaciones en el precio.

Este tipo de inversores tienen conocimientos sobre la historia de estos mercados, así como de los destructivos efectos de las políticas monetarias expansionistas que vivimos.

Saben también que poderosos intereses del lado de los principales bancos centrales, gobiernos y grandes corporaciones financieras, operan “en lo oscurito” para “influir” (es decir, manipular), no solo el mercado de metales preciosos, sino todo aquel que juzguen conveniente. Los algoritmos y “stop orders”, se encargan de magnificar las triquiñuelas.

Claro, asimismo aprendieron bien cómo el mercado, al final, siempre termina por imponerse y corregir por la fuerza, todos los desbalances y excesos que se crearon de modo artificial, como el hecho de que exista más oro en papel del que es posible entregar en físico.

Son estos inversionistas, los que sonríen cada vez que oyen que la burbuja del oro explotó al rebasar los 1,920 dólares la onza en 2011, pues saben que en términos reales ni siquiera se estuvo cerca de un máximo histórico real que estaría ahora casi en 2,400 dólares.

El otro lado, el de los especuladores que pregonan que el oro está “muerto”, busca todas las justificaciones que se encuentren a la mano para reforzar sus falsas conjeturas.

Parece que olvidan que la normalidad de cualquier mercado es que suba y baje, y que es poco usual que un activo, cualquiera que sea, acumule como el oro doce años al alza. Una corrección, como la que inició en septiembre de 2011 y que se ha acentuado, no es solo sana sino deseable.

En este sentido, incluso los que gustan de aprovechar la volatilidad de precios, deberían pensar dos veces antes de proclamar un mercado bajista mayor en el oro.

Deberían recordar que en la década de los ’70 –última vez que se vivió un mercado alcista mayor en metales preciosos, el oro pasó de su conocido ratio de 35 dólares la onza en 1970 a un pico de 850 dólares en 1980.

Esa alza, por supuesto, no estuvo exenta de correcciones severas. En diciembre de 1974, el oro alcanzó un promedio de 183.85 dólares la onza y empezó a bajar, hasta que 20 meses más tarde, en agosto del ’76 tocó fondo promediando 109.93 dólares. Luego, en el mes pico, enero de 1980, la cotización media fue de 675.30 dólares. Quien se “bajó del tren” casi cuatro años antes, sin duda debió lamentarlo mucho.

En otras palabras, una corrección del 40% no tendría por qué sorprendernos hoy. Autoridades  del mundo de las commodities como Jim Rogers, no descartan ver niveles de 1,200 dólares la onza, pero lo cierto, es que nadie puede saber si esto ocurrirá.

En la prensa especializada, se puede leer todo tipo de explicaciones sobre qué pudo detonar este abrupto colapso del oro, que van desde las más serias hasta las absurdas.

Sin embargo, salvo en contadas excepciones, por ningún lado aparece que podría ser síntoma de un problema mucho más grave: la deflación.

El profesor Antal Fekete, de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, ha advertido con insistencia que la gran falla de los cuantitativistas –que por cierto gobiernan los bancos centrales, que afirman que la expansión de la oferta monetaria conllevará en automático a un repunte de la inflación, consiste en ignorar justo la especulación en los bonos que, como en la actualidad, genera la estrategia de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

Como se sabe, paradójicamente ese es justo el propósito declarado de la Fed: comprimir los tipos de interés para “estimular” la economía por el lado del crédito y el consumo, al tiempo que se inyecta liquidez a través de operaciones de mercado abierto (compra de bonos y otros valores).

Fekete explica que su meta de crear inflación falla al mandar un mensaje al público, de que la inversión en el mercado de bonos es “libre de riesgo”. De este modo, los inversores compran los bonos cada vez que bajan para revenderlos más tarde, y más caro, al seguro comprador: la Fed.

La liquidez inyectada entonces, crea un círculo vicioso contrario al que espera: crea deflación pues la liquidez no se va a la economía productiva ni al gasto, sino que se ahorra la fatiga cobrando intereses como reservas en los bancos (que están en niveles récord, ver gráfico) y en el mercado de bonos (treasuries, junk, de mercados emergentes como México, etc.). Dinero fácil y sin esfuerzos en la burbuja que nadie ve.



Eso explica por qué los rendimientos de los bonos gubernamentales están cerca de sus mínimos históricos, los precios de commodities siguen a la baja, la inflación aparece como “controlada” y la economía no despega.

No puede hacerlo pues la continua baja de las tasas de interés destruye el capital: ¿quién quiere arriesgarse en una empresa hoy si mañana el costo podría ser menor? Más vale esperar. Mientras tanto, para sobrevivir, los empresarios competirán con precios cada vez más bajos para poder sobrevivir. Una señal de alerta para los índices bursátiles, pues las utilidades de las empresas podrían ser cada vez más decepcionantes.

Fekete afirma que no es casual tampoco que la velocidad del dinero, esté también en su nivel más bajo desde finales de los ‘50 (ver gráfico), un síntoma deflacionario adicional, como lo es también la mayor acumulación de efectivo por parte del público, que comentamos en el artículo del martes pasado (“El Oro Más Valioso que Nunca”).



En suma, es evidente que Bernanke, pdte. de la Fed y compañía, tiemblan ante el temor de que su peor pesadilla deflacionaria se haga realidad, y para ello, están tan dispuestos como sus colegas japoneses a destruir sus respectivas divisas, con interminables rondas de flexibilización cuantitativa (QE). ¿Alguien se creyó el cuento de que terminarían pronto?

Dicho lo anterior, está claro que en el corto plazo el escenario para los metales preciosos, podría no ser alentador para muchos, pero más atractivo que nunca para otros. Sobre todo, si consideramos justo el punto del párrafo anterior, que permite darnos cuenta que la creación de divisas que por primera vez ocurre a escala global, terminará por reivindicar y explotar en sus términos, el precio de la única moneda que no puede ser reproducida a voluntad, y a la cual, este artículo está dedicado.

viernes, 12 de abril de 2013

ADVERTENCIA: ¿TIENE ORO EN MANOS DE OTROS? RETÍRELO

Imagen: Forbes
En este blog hemos insistido en una de las reglas fundamentales de la inversión en metales preciosos: si no lo tienes en tu poder, y en cambio cuentas solo con un documento o certificado que afirma que son tuyos, pero en posesión de otro, entonces no eres realmente el dueño. Se tiene una promesa que puede llevarse el viento, nada más.

La razón es muy simple: el propósito de tener oro y plata en las manos, es garantizar que se cuenta con dinero real.

A diferencia de las divisas fíat (dólares, euros, pesos, etc.), que son una mera promesa de pago sustentada a su vez en más deuda, oro y plata son dinero contante y sonante, una liquidación en sí misma que no aparece en la hoja de balance de alguien más. Dicho de otro modo, son el activo de su poseedor y pasivo de nadie.

Esa auténtica seguridad, es la que sigue atrayendo al “dinero inteligente” (smart money) hacia ellos, a pesar de los incesantes discursos anti-oro que alejan muy rápido, a quien tiene lo que se conoce como “manos débiles” (weak hands).

Prueba de anterior, es que en el primer trimestre de este año, los inventarios de oro en los almacenes del COMEX (Commodity Exchange, división del New York Mercantile Exchange para el comercio de futuros de metales), se desplomaron como nunca antes desde que se tiene registro.

La historia fue traída a la luz por Tekoa Da Silva, y se encuentra completa aquí (texto en inglés), en el artículo “Comex Gold Inventories Collapse By Largest Amount Ever on Record”, de su blog Bull Market Thinking.

Da Silva da cuenta de cómo la reducción en las existencias del metal áureo, fue de aproximadamente 1.85 millones de onzas, equivalentes a casi tres mil millones de dólares a precios de ayer (London PM FIX).

Para tener una idea de la dimensión de esta cantidad, recordemos que en 2011, Banxico efectuó la entonces compra más grande de este metal realizada por un banco central, por un total de 100 toneladas (claro, aunque por desgracia en “oro” papel, no físico).

En cambio, el retiro del COMEX que comentamos aquí, fue por más de 57.5 toneladas, que no son poca cosa, en lingotes “good delivery” contantes y sonantes. Alguien prefirió llevárselos.

Quién, por qué y para qué lo hizo, no lo podemos saber a ciencia cierta. Sin embargo, la realidad es que en el contexto de crisis actual, cada día más y más personas se dan cuenta del peligro que representa el tener su riqueza en manos de otros.

Esto desde luego aplica tanto para los tenedores de oro y plata, como para los cuentahabientes de los bancos comerciales.

Esto ha dado pie a que la antigua práctica de ahorrar “bajo el colchón”, retome fuerza por doquier, desde países de la zona Euro –donde el caso del rescate bancario de Chipre ha sentado un negro precedente de riesgo para los ahorradores, que pone la atención ahora en España, hasta Estados Unidos.

Después de todo, los “depósitos” que las personas tienen en muchas instituciones bancarias, son en realidad préstamos, que por el sistema de reserva fraccionaria con que operan, hace imposible que se pueda pagar a todos en caso de recurrir la mayoría a reclamar su efectivo de forma simultánea.

Con las tasas de interés en mínimos históricos, ¿qué ventajas tiene prestar dinero a bancos posiblemente quebrados? Las respuestas, se reducen, y más en países en apuros.

Como quiera, lo cierto es que, lo aquí expuesto nos lleva a entender mejor lo que afirma el propio presidente de la Reserva Federal de San Francisco, John C. Williams, en su interesante ensayo “Cash is Dead! ¡Long Live Cash!": “las tenencias de efectivo tienden a aumentar durante períodos de turbulencia política y económica”.

Ese instinto que lleva a la gente a atesorar los billetes, es el mismo que, con conocimiento, debería llevarlos a cambiar su divisa por oro y plata. ¿Por qué?

Porque lo que muchos desconocen, es que las políticas expansionistas de sus bancos centrales y gobiernos, están dirigidas a aniquilar el poder de compra de su efectivo para “estimular” la economía. Para ello, están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias.

Por eso, emular lo que las manos fuertes están haciendo al reclamar su metal en el COMEX, o al repatriar sus reservas áureas como Venezuela o Alemania, es en definitiva el camino a seguir.

Esta noticia, debe verse como un nuevo llamado de atención tanto para individuos como para empresas y bancos centrales, que como Banxico, tienen sus reservas de oro en poder de terceros. Es tiempo de demandar su entrega, pues más tarde, se los podrían quedar a deber.

martes, 9 de abril de 2013

EL ORO, ¡MÁS VALIOSO QUE NUNCA!


Tesoro de monedas antiguas
British Museum
El mundo vive hoy una auténtica anti-fiebre del oro que, azuzada desde los principales medios de comunicación, está confundiendo a una parte del público que por error, omisión o buena fe, está creyendo en lo que le dicen. 

“El oro está muerto”, “explotó la burbuja del precio del oro”, etc., son solo algunas de las frases que, como mentira que repiten mil veces, pretenden convertir en verdad. La realidad, en cambio, es muy distinta.

No hay duda alguna de que los metales monetarios, el oro y la plata, se encuentran en una fase de “corrección” (baja) de sus precios que por cierto, no es reciente. De hecho para el primero inició desde septiembre de 2011, y para la segunda incluso antes, en abril de ese año.

Sin embargo, poner atención solo a los precios del oro conocidos en los mercados de futuros es un error. Los es por múltiples razones, pero entre las más importantes podemos encontrar el de la tan negada manipulación de su mercado, que como cualquiera, debería ser libre por completo. No es el caso.

El tema se ha vuelto tabú, no por casualidad, también en los principales medios de información que lo consideran como una vacua teoría conspirativa. Seguro que deberían recordar que uno de los escándalos más famosos de manipulación de mercados, que ahora es conocido por todos, permaneció “oculto” incluso ante los ojos de las autoridades que se supone los vigilan: el de la tasa Líbor.

Notas periodísticas aisladas dieron cuenta de este engaño con años de anticipación, pero como suele ocurrir, sus voces fueron desdeñadas hasta por el Banco Internacional de Pagos (BIS) y el propio FMI. Una vez caído el “teatro”, las sanciones y castigos a lo que antes “nadie vio” se hicieron presentes, muy tarde por supuesto.

La experiencia lo demuestra: si alguien espera a creer en algo como la manipulación del precio del oro, hasta que aparece en los medios masivos, está condenado a sufrir las mismas consecuencias que aquél que cae en las manos de un fraude al estilo de Carlo Ponzi.

La sentencia maquiavélica de que el que engaña siempre encuentra a alguien que se deje engañar, es infalible. Este blog, por tanto, invita a los lectores a profundizar en la materia. El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (gata.org), tiene un extenso trabajo al respecto.

Por otro lado, resulta indispensable que cualquier persona interesada en la defensa de su integridad financiera, comprenda la importancia de los metales preciosos, en específico el oro y la plata, para la consecución de sus fines. En este sentido, es vital comprender que no significan lo mismo la palabra “precio” y “valor”.
Imagen: goldprice.org

Mientras que en apariencia el precio del oro fluctúa, en el fondo lo que vemos no es más que la mera variación del precio de las divisas “fíat” (dólar, peso, libra, etc.) frente a él.

Esto no es un capricho o una simple interpretación. La causa nos remite a los propios orígenes del dinero. Carl Menger, fundador de la Escuela Austríaca de Economía, sintetizó esto en su tratado “On the Origins of Money”.

No podemos hacer a un lado que la aparición del dinero tiene que ver con la mayor demanda que existe, desde los inicios del comercio, para ciertas mercancías. Esta preferencia más constante en algunas que en otras, dio paso a un proceso natural de discriminación entre ellas, que a su vez fue dando pie a la aparición de los llamados medios de intercambio.

Y es que como explica Menger, “Es evidente aún para la inteligencia más común, que la mercancía debe ser entregada por su propietario a cambio de otra que le será de mayor utilidad.”

De ahí que solo aquellas que aunque no fuesen necesitadas por los entes comerciantes, contaban con la mayor capacidad de poder ser a su vez canjeadas por otras en cualquier momento, es decir las más líquidas, fueran prevaleciendo como “dinero”. Solo éste les daría la certeza de poder adquirir en forma inmediata, las mercancías deseadas o requeridas en última instancia.

El proceso en los más apartados lugares de la Tierra y momentos de la historia, ha concluido siempre en dos mercancías: oro y plata. En ese orden pero, ¿por qué?

La razón es que las personas, en el intercambio de sus productos, buscan la maximización del beneficio que obtienen de los mismos. No obstante, no existe un único precio sino dos, al que siempre se tendrán que enfrentar: el que demanda el vendedor y el que ofrece el comprador.

En este entendido, el “spread” (diferencial) entre ambos precios asegura que los productos con menor liquidez ofrezcan un riesgo mayor de sufrir una reducción en su precio final, y por tanto, un “castigo” para el vendedor. En otras palabras, su spread es más amplio, y se incrementará entre mayor sea la cantidad de producto a ofrecer. ¿Quién quiere cada vez más y más de algo que no sabe si después lo podrá enajenar sin grandes pérdidas?

En ello radica la conveniencia del oro –y en segundo lugar de la plata, que el actuar humano descubrió para sí como los medios de intercambio por antonomasia, por tener el spread más bajo, y por supuesto, una escasez que aporta a su valor.

Menger encontró entonces que el oro tiene una “utilidad marginal” prácticamente constante. Dicho de otro modo, que el apetito por el oro para cualquiera no tiene límites en cantidad, justo por su capacidad de ser liquidado (intercambiado) por casi cualquier cosa que se desee, y con el mínimo “castigo” posible. Bien se dice que a nadie cae mal una moneda de oro.

Todo lo anterior, nos permite apreciar con claridad su cualidad de dinero real. Satisface la necesidad humana de un medio de intercambio que maximice su beneficio y minimice sus costos, al tiempo que la cantidad existente de él, es decir, su disponibilidad material por supuesto, es muy limitada.
Imagen: Timepassguru.com


Su producción total anual, aporta muy poco a sus existencias totales, pues en los hechos, casi todo el oro extraído desde el inicio de los tiempos, sigue sobre la faz de nuestro planeta en alguna forma u otra. No existe una sola mercancía, ni siquiera la plata pues es consumida, que tenga esta característica. ¿Alguien duda ahora de su valía?

Lo aquí expuesto, intenta pues dar algo de luz en el profundo y oscuro túnel económico-financiero que nos ha tocado vivir.

A pesar de la turba que denuesta al oro, lo único cierto es que al final seguirá como el último refugio de pie, viendo cómo más o menos rápido unas divisas corren frente a otras en la carrera hacia su auténtico valor: cero.

No por nada la tasa de mortalidad de todas ellas es de 100% en el tiempo, mientras que el rey de los metales estuvo aquí antes de que existiéramos, y seguirá cuando nos hayamos ido.

Ese solo hecho debería ser suficiente para demostrar la falaz ilusión que significa el pensar que el dinero, puede ser creado de la nada, impreso a voluntad, como lo promueven los monetaristas y keynesianos.

Sus “estímulos” monetarios (flexibilizaciones cuantitativas o Quantitative Easing, en inglés) y fiscales nos conducen a la ruina. Justo ese será el tema de la segunda parte de este artículo, al cual amable lector, desde luego, está invitado.